No mencionó todas las islas además de Cuba ( que tiene la isla mayor y 4 archipiélagos más 17 cayos y dos islas pequeñas), República Dominicana (con 2/3 de la Isla La Española y más de 60 pequeñas islas, bancos, cayos e islotes); Haití (con un tercio de la Isla La Española y 3 islas más) y Jamaica ( con 73 pequeñas islas y cayos), por el tiempo corto (13 minutos), pero es importante recordar que hay Islas del Reino Unido como las islas Vírgenes, Turcas y Caucus, Montserrat, Islas Caimán y Anguilla, Montserrat, Islas Caimán; Las islas del Caribe Neerlandés, con Aruba, Curazao, Bonaire y 18 más; Francia, con San Bartolomé y San Martin; los mismos Estados Unidos, con Saint Croix, Saint Thomas, Capella y 74 más, de las cuales 3 son disputadas aún, con Alcarraza, Guayanilla y más de 145 cayos e islillas; Antigua y Bermudas, con 34 islas menores; Bahamas con más de 485 pequeñas islas y cayos; Granada, con 40 islas y sus archipiélagos pequeños; Guadalupe, también con cerca de 40 islas pequeñas; Martinica, con 50 islas e islotes; San Cristobal y Nieves, con 11 islas; Santa Lucia, con 16 islas; San Vicente y las Granadas, con 34 islas y cayos. No podemos olvidar a los pequeños, expuestos al cambio climático que resulta ya en ascenso del nivel del mar.
La entrega del Grammy al pequeño Conejo Ecuatoriano (ese es el apellido del chico de 5 años que estuvo preso por el ICE) en un escenario de cultivos de caña de azúcar y baile acelerado latino lleno de gracia y ritmo nos dieron alegría, esperanza, confianza en el futuro. ¡Que Buenos Conejos!!, que respiran buena energía y buen futuro, “buena onda”. Gracias Bad Bunny por ese concierto de la vida y la esperanza; nos parece que esconde usted un gran buen Conejo generoso y feliz, aunque todavía debo oírlo más en sus canciones para estar a tono con los tiempos.
Sin embargo, el contexto de ese estadio pletórico de algarabía alegre, es el estado anímico del pueblo de los Estados Unidos, país enorme, meritorio y paradójico, lleno de contrastes, en donde afloran hoy malas energías, tanto humanas, como sociales y físicas que nos preocupan a buena parte de sus ciudadanos y al resto del mundo. La energía humana sufre hoy un golpe muy duro con la revelación de más de 3 millones de folios de los archivos de Epstein que nos presentan lo más bajo de la naturaleza humana a manos de gran cantidad de las personas más ricas del mundo y algunas que hemos admirado; lo más grave de ello es que pretendan que la sociedad lo acepte por la correlación de fuerzas actual como una cuestión “normal” dentro de los desafueros permitidos a los megapoderosos.
Afortunadamente empiezan a crecer las voces del descontento moral y ético por encima de las fuerzas partidistas y políticas, que tienen enorme conexión con el poder económico; la pretensión de que los poderosos están por encima de las leyes es la prueba de fuego de la democracia americana y ello nos incumbe a todos tanto por sus dimensiones como por sus implicaciones. En lo social y cultural, la institucionalidad de los Estados Unidos se enfrenta a tres grandes disrupciones mayores más: la primera, encarnada en el ICE (Inmigration and Customs Enforcement) que junto con la guardia fronteriza están creando terror y desesperación tanto en la población inmigrante como en los mismos Estadounidenses, tal como lo vimos en Minnesota, estado al cual le han aplicado las prácticas más brutales de una fuerza sin control y sobre lo cual se ha escrito mucho porque no votó electoralmente por los Republicanos; la democracia de los Estados Unidos de America está en su mayor riesgo histórico y eso tiene implicaciones profundas por la pérdida de la confianza y autoridad legítima que ha sido la construcción histórica dentro del territorio de esa nación; la historia demostrará una vez más que uno de los pilares del triunfo del mercado fue la inmigración legal e ilegal que proveyó mano de obra sumisa, obediente y esperanzada hacia el futuro; Aunque la automatización y robotización disminuyan la demanda de mano de obra humana, hacia el futuro no muy lejanos, los Estados Unidos acogerán gente para compensar , como muchos países, la disminución de los nacimientos.
La segunda “mala energía” es la que está viviendo el sector de investigación pública y las universidades; la suma de todas las decisiones sobre ciencia y energía en áreas críticas como el cambio climático y las ciencias sociales y el ataque frontal contra las universidades, de las cuales Harvard ha sido la única que ha resistido en el fondo, conforman un conjunto de malas energías para liderar el mundo, que merecen reflexión profunda y toma de posiciones alternativas que difieren radicalmente de las planteadas por su dirigencia autocrática y poco empática. El costo de coartar y amedrentar las universidades de los USA es la pérdida del liderazgo intelectual y científico en muchos campos, en los cuales el sector privado no está interesado o incluso los rechaza. La salud mental de las naciones requiere el concurso de todos los conocimientos. Noam Chomsky ha advertido sobre el fin del mito del idealismo americano; esperamos que resuelva también su cuestionamiento personal por su relación con Epstein y siga dando luces con buena energía a la sociedad en su conjunto.
En lo ambiental, la negación del cambio climático como fenómeno producido por la sociedad y demostrado con suficiente rigor, ha conducido a la degradación de la USEPA; Agencia de Protección Ambiental , disminuyendo su personal y retrocediendo fuertemente en las exigencias ambientales, especialmente en emisiones y en condiciones de exploración de combustibles fósiles, o el desmantelamiento del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Colorado (NCAR), el mayor laboratorio federal de investigación climática, la eliminación de fondos del presupuesto de 2026 de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la suspensión de la generación de nueva información y la desaparición de datos científicos históricos, así como la eliminación de términos como “cambio climático” de todos los sitios web federales indican una miopía y soberbia excepcional; la Evaluación Nacional del Clima, el principal informe del gobierno federal sobre la afectación del calentamiento global al país fue suspendida pero se nombraron cinco “expertos” de muy bajo perfil para emitirlo, generando gran discusión e inconformidad; hubiéramos esperado un pronunciamiento de Robert Kennedy Jr. El secretario de Salud actual, al respecto, puesto que en el pasado ha sido un buen líder ambiental que defiende los ríos, los bosques en auditorios y estrados y, más recientemente cuestiona las vacunas, por lo cual hay que ejercer una “duda razonable” al respecto. La reflexión que debemos hacer en nuestro caso colombiano es si indirectamente estamos haciendo lo mismo que la actual administración Trump , con la absurdamente escasa asignación presupuestal del IDEAM, que se podría solucionar parcialmente asignando un porcentaje del impuesto al carbono para ello.
La declaración de la “emergencia energética” desde el primer día de la segunda administración Trump, que amplía el apoyo a los combustibles fósiles, a la vez que asesta golpes duros a las energías impias, bajo la consigna de “Drill, Baby, Drill” ha resultado en más de 400 mil hectáreas de tierras protegidas y aguas federales abiertas a la extracción de petróleo y gas. Es importante señalar aquí, que en el caso del fracking, las características geológicas más antiguas de los Estados Unidos han resultado en más de un millón 300 mil pozos bajo esta modalidad, con gran cantidad de gas que ha servido para reemplazar carbón en la generación eléctrica y calefacción principalmente y las lecciones aprendidas en regiones como la de Oklahoma, en donde inicialmente se filtró gas metano en los sistemas de provisión de agua, han sido aparentemente controladas gracias a la presión ciudadana; el balance de su aplicación en los Estados Unidos en cuanto la calidad del aire y emisiones climáticas es que han disminuido parcialmente, dadas las características de allá pero eso no parece ser la actitud futura, pues lo ambiental es irrelevante para esta administración de los Estados Unidos; es posible que no se esté considerando suficientemente las fugas y escapes de gas metano, que tiene un impacto de 24 veces por lo menos que el CO2 para efectos del cambio climático. Lo más grave es que durante un tiempo no sabremos cuanto es el aporte de los Estados Unidos al cambio climático y al daño ambiental.
Otra “mala energía” es la derogación, liderada por la administración Trump y sus aliados en el Congreso, del IRA, Inflation Reduction Act, de Biden, de 2022, que otorgaba subsidios a paneles solares fotovoltaicos, turbinas eólicas y vehículos eléctricos y de hidrógeno, para incentivar su producción interna, como la mayor inversión climática de los Estados Unidos en su historia, para lograr 100% de redes eléctricas renovables en 2035.
Todos estos temas han registrado avances formidables provenientes principalmente de la China , ya en etapa comercial en el último año; nos referimos a la enorme disminución de costos en todos los campos, pues nuevos materiales y procesos logran reducirlos; Hoy , por el precio de las celdas solares de hace un año, se puede pensar en instalar celdas más baterías con un poco más de inversión, modificando radicalmente sistemas que generarían siete horas al días para convertirlos en sistemas que acumulan energía suficiente para 24 horas; la compra de camiones eléctricos y de celdas de hidrogeno en China, lo cual indica que muy seguramente estarán disponibles para el resto del mundo también muy pronto, se ha disparado, duplicándose en un solo año, pues mientras que en 2024 alrededor del 23% de todas las tractomulas y camiones vendidas en China fueron eléctricos, esta suma subió al 49% en 2025 y se estima que volverá a crecer sustantivamente en 2026. Mientras tanto, la administración Trump ha derogado o bloqueado los estándares de eficiencia vehicular y la obligación de eliminar la producción de vehículos de combustión interna, y varios países europeos están postponiendo esta misma decisión. En total, las empresas cancelaron más de 32 mil millones de dólares en inversiones planificadas en energía limpia para 2025. Los efectos de estas medidas unilaterales de los Estados Unidos serán fuertes, pues podrían llevar a un incremento del 3.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los EEUU a partir de 2026 y de hecho en 2025 Estados Unidos emitió un 2,4 % más de GEI procedentes de combustibles fósiles que el año anterior.
El crecimiento explosivo de los centros de datos y de la minería de criptomonedas resultan en el aumento de los precios del gas natural y la más alta cifra de explotación de petróleo de la historia de los Estados Unidos, con la gravedad que hacia el futuro se requerirán aún más cantidad de ambos, por el estancamiento de las energías renovables que hoy, “a todas luces” resultan ya más económicas que las demás opciones, por los adelantos científicos e innovaciones reales ya en el mercado desde la China. La administración Trump anunció el siete de enero de 2026 el retiro formal de Estados Unidos del Acuerdo de Paris. No nos cabe la menor duda que esta decisión pesará brutalmente en la productividad norteamericana de USA y en la carrera de la IA, pues el talón de Aquiles es precisamente la disponibilidad de energía barata y competitiva, que los chinos están instalando a velocidades “alucinantes” como dicen los jóvenes actuales.
El Acuerdo de París, si bien es un pacto voluntario de 2015, hace parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, establecida en 1992, con casi todos los países del mundo y sentó la ruta para mantener las temperaturas globales en niveles relativamente seguros por debajo de los 1,5 grados centígrados; hoy se empieza a superar esta cifra y se está encontrando que las anomalías del vértice polar, que normalmente circula en el ártico, se han desviado de su ruta giratoria convencional alargando su trayectoria hasta afectar la región tropical con corrientes frías con gran cantidad de lluvias que resultan en grandes inundaciones como las actuales de Córdoba y Santa Marta principalmente.
El gobierno de Trump no envió representantes a la Conferencia de las Partes de la Convención (COP30), celebrada en Brasil a finales del año pasado, como resultado de la decisión de retirarse definitivamente del Acuerdo y el cierre de USAID afectó la ayuda de EEUU a los países en desarrollo, para que estén en mejor capacidad en cumplir con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de Paris. Estados Unidos se retiró también del principal organismo científico climático de las Naciones Unidas, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), y de otras 150 importantes organizaciones y acuerdos o grupos de trabajo ambientales internacionales. Sorprende y duele que la nación que lideró la ciencia y la innovación durante el siglo 20 y, en algunos campos continúa en el siglo 21, haya dado la espalda a tecnologías que se incubaron en su propio territorio como el caso de las celdas fotovoltaicas que nacieron en la NASA.
La Doctrina Monroe actualizada versión Trump 2.0 de “America para los Americanos”, siempre y cuando sigan estrictamente los lineamientos de los Estados Unidos, bajo una visión anacrónica del control de los recursos naturales extinguibles, agotables como los minerales y los hidrocarburos, por la presión y la coerción, desdibuja el progreso hacia un mundo mejor, más justo, con mayor calidad y dignidad de la vida; algunos dirán que no podemos esperar más de la dirigencia actual que se debate en la defensa de las acusaciones en torno a Epstein. Los aranceles, sinónimo de un neo-mercantilismo al cual se llega por absoluta necesidad de disminuir el endeudamiento externo, agravado por el debilitamiento del dólar como resultado de tantas actitudes y acciones que desestabilizan la confianza y la economía mundial, sólo son la imagen amplificada de una realidad que nació en la codicia y las subestimación de las capacidades asiáticas y Chinas en particular y de la producción real como base de la capacidad de innovar tecnológicamente; el mérito mayor de la China actual es el denominado “mercado de estado” o “Socialismo de mercado” o Socialismo a la manera China, que está logrando que la competencia funcione generando innovación permanente como lo planteó Schumpeter cuando describió la “destrucción creativa”; en el caso de los automóviles eléctricos existen hoy alrededor de 120 fábricas compitiendo en la China por los diferentes mercados, pero se estima tanto por el gobierno como por el mismo sector privado, que subsistirán alrededor de unas 20 o menos, pues serán las más inteligentes en fusiones, estrategias de mercado y sobre todo en innovación tecnológica, empresarial y financiera.
La tabla siguiente ilustra sobre las diferencias o coincidencias de los dos países que lideran hoy la economía del mundo y Colombia, con el propósito de comparar e identificar los retos que tenemos pendientes. Los chinos trabajan duro y sin descanso a veces, aunque están estos quince días de vacaciones y se movilizarán 1,4 billones de viajes según internet. Nosotros debemos trabajar duro también, para que sigan sucediendo los cambios para un país mas equitativo, incluyente y sustentable.

Carlos Hildebrando Fonseca Zárate
Foto tomada de: Euronews.com

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