Las muchedumbres, convocadas por el Comando Nacional Unitario, las organizaciones sociales, estudiantiles, el Pacto Histórico y demás sectores políticos democráticos y de Izquierda, desafiando el decreto 1525 del 13 de octubre, que faculta al gobierno disolver violentamente, sin previo diálogo, las protestas y movilizaciones sociales, se tomaron las vías públicas, realizaron la grandiosa jornada de protesta y apoyaron el paro nacional del magisterio, en defensa de la salud y la educación pública, los derechos humanos, políticos, económicos, sociales, laborales y culturales.
Pese a las arrogantes amenazas del impostor; entre 1.5 y 2 millones, según cálculos de los organizadores, coparon las calles, bloquearon las vías y colmaron las plazas, para denunciar las medidas arbitrarias del gobierno, defender la democracia y las conquistas logradas en el gobierno de Gustavo Petro, exigir soluciones de vivienda, comida, salud y víveres a los damnificados del terremoto, condenar la entrega de nuestros recursos naturales, (petróleo, oro, tierras raras y minerales críticos, etc.) al imperialismo gringo, defender el agua y la naturaleza, rechazar el Fracking, los recortes a la inversión social, que eliminan derechos y subsidios a las poblaciones excluidas y más empobrecidas del país, rechazar la amenaza de invadir militarmente los campus de las universidades públicas, etc.
En Bogotá, más de 200.000 personas marcharon desde 14 sitios diferentes hacia la Plaza de Bolívar, decenas de miles marcharon en todas las capitales del país; así como, en Buenaventura, Tumaco, Urabá y otras ciudades intermedias. Las pancartas, los pasacalles, las comparsas y las consignas expresaron la digna rabia del pueblo contra el engaño y el retorno de la guerra, los falsos positivos, las masacres y el terrorismo de estado. La consigna viralizada en todo el país, coreada por más de 500.000 jóvenes en el festival de Rock al Parque y o por las multitudes movilizadas fue, ¡Abelardo gonorrea el pueblo no copea!, acompañada de otras, como ¡Abelardo fascista Usted es el terrorista! ¡Que hijueputa calor, que hijueputa calor; pero mas hijueputa es el gobierno que nos tocó! corearon las multitudes en Cali; “Filipichín pretensioso, elitista presumido, leguleyo de bandidos, escudero de mafiosos”, cantaron los samarios movilizados ¡Somos pueblo que despierta, somos fuerza que despierta, somos fuerza popular!
La jornada del 14 de octubre fue un rotundo éxito; Abelardo, su ministro Lara Bonilla y los serviles medios de comunicación corporativos, hicieron el ridículo cálculo de 62.000 manifestantes en todo el país, para justificar la represión y alegar que fue un fracaso. La represión se sintió en Bogotá al final de la concentración, contra jóvenes en el parque de los periodistas, en Ibagué el ESMAD agredió a los manifestantes y secuestró cuatro jóvenes; lo mismo ocurrió en todo el país; pero, la violencia oficial, no logró quebrar el ímpetu, ni la rabia, ni la voluntad de lucha del pueblo. sin embargo, el pueblo, las redes sociales y los medios internacionales mostraron al mundo las muchedumbres decididas a la resistencia civil en las calles y anunciaron que la lucha continuará con el paro nacional anunciado para finales de noviembre. ¡A luchar para avanzar, viva el paro nacional! Fue la consigna de cierre de la jornada que ratificó la decisión de lucha del pueblo colombiano.
El ilegítimo intenta asesinar el arte y la cultura.
El espurio, con el argumento de combatir la “Apología al terrorismo e impulsar su “Contra revolución cultural” trumpista, ordenó a la ministra de cultura Paola Holguín, hija de un Condenado narcotraficante y testaferro de Pablo Escobar, descolgar de una sala del Museo Nacional treinta piezas alusivas a la historia, el arte, la cultura, el conflicto armado, los movimientos sociales, las luchas feministas, los derechos LGBTIQ+, los procesos de paz; afiches de Carlos Pizarro, firmante de la Paz con el M19, Bernardo Jaramillo Ossa, Candidato y víctima del genocidio político de la UP, el tarjetón de la séptima papeleta, la Asamblea constituyente de 1991, el bolígrafo del acuerdo de paz con las FARC EP, obras de Antonio Caro y Luis Caballero, la camiseta de Lucho Herrera, etc.
La anunciada “Batalla Cultural” de ABDELA, es calco y copia de la persecución al wokismo, desatada por Trump en EE.UU. El vocablo wok, que en inglés significa despierto, surgió entre las comunidades afro americanas, para simbolizar la lucha contra el racismo, las injusticias sociales, la desigualdad de género, y la exclusión de grupos marginados y empobrecidos, por la igualdad de derechos, el feminismo, las comunidades LGBTIQ+, la inclusión social, la ampliación de las libertades, las culturas, etc. La extrema derecha ha convertido la persecución al wokismo en herramienta de confrontación ideológica contra las ideas progresistas en educación, diversidad de género, discriminación racial, política y cultural.
El ilegítimo y su ministra, fieles a su patrón, ordenaron descolgar aquellas obras; violaron el mandato constitucional, las leyes y los decretos que ordenan al Estado proteger el patrimonio cultural de la Nación, prohíben el retiro, el ocultamiento y desplazamiento de los bienes culturales sin concepto previo del Consejo nacional de Patrimonio Cultural, el movimiento de colección del museo sin acta del Comité de Colecciones, concepto de la Curaduría y ficha de conservación.
Cientos de trabajadoras y trabajadores del arte y la cultura, teatreros, pintores, grafiteros, zanqueros, artistas, cantantes, caricaturistas, batuqueros, mimos, actores, cantantes, poetas, escritores, profesores, intelectuales, artesanos, youtubers, integrantes de los distintos movimientos feministas, LGBTIQ+, activistas y parlamentarios del Pacto Histórico, se amotinaron frente al museo para rechazar este atropello que pisoteó los derechos colectivos a la educación, el patrimonio cultural, a la memoria histórica y al acceso a la cultura y a las artes; atentó contra el derecho fundamental a la verdad, a la memoria histórica y la participación como sujetos de la cultura.
Las y los manifestantes, agitaron consignas como, ¡Abelardo mafioso el pueblo está furioso! ¡Holguín traqueta el arte se respeta! ¡Holguín, ministra, Usted es una fascista!
El sumiso alcalde Galán, ordenó al ESMAD, que ahora se llama Unidad Nacional Anti disturbios – UNAD – atacar violentamente y gasear a las personas que protestaban pacíficamente frente al Museo Nacional; los policías, en uso desproporcionado de la fuerza, causaron lesiones graves a varios manifestantes; pero, la gente persistió en la resistencia civil.
El Representante a la Cámara del Pacto Histórico, Gabriel Becerra, junto con Jorge Virviescas, del Colectivo León Zuleta y Kevin Muñoz Torres, del Colectivo Revolución Rosa, interpusieron acción de tutela contra el retiro de las piezas del museo; el Juez 24 de familia de Bogotá, Cesar Enrique Ortiz Osorio, mediante medida cautelar provisional, dictada el 19 de octubre, ordenó al Museo Nacional, “Conservar las piezas retiradas y garantizar su custodia, abstenerse de destruirlas, alterarlas o trasladarlas fuera de sus instalaciones, no retirar nuevas piezas por razón de su contenido, sin actos administrativos que lo justifiquen y entregar un inventario detallado de las retiradas, su ubicación y estado de conservación”.
Aunque aún no se sabe sobre el estado en que se encuentran, ni donde están las piezas del museo agredidas por la ignorante directora, la medida, pese a ser provisional, es un revés político para el lacayo del gobierno gringo y su retrógrada batalla cultural. El juez está actuando del lado correcto de la historia, en defensa de los derechos colectivos, al patrimonio cultural, a la memoria histórica, el acceso a la cultura, el derecho la verdad, a la participación cultural, los derechos de los historiadores, académicos, trabajadores y trabajadores del arte, los derechos de las niñas, los niños y la juventud a la educación, porque la pedagogía es arte, es formación del carácter, es ética, es participación en la cultura y la vida ciudadana en el sentido de la paideia griega. Es una lucha por la memoria y la historia. El anti wokismo trumpista del ilegítimo es un anacronismo que pretende revivir lo que ya murió por la resistencia y la lucha de los pueblos.
José Arnulfo Bayona, miembro de la Red Socialista de Colombia y Fiscal de la ANEP.
Foto tomada de: La Silla Vacía

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