Hasta hoy el Pacto Histórico, ha asegurado al menos 25 senadoras y senadores, mientras en la Cámara de Representantes al parecer contará muy posiblemente con al menos 40 de sus miembrxs. Resaltando que el 43% de las mujeres senadoras electas son del Pacto Histórico. Aunque esto nos muestra un avance en la representatividad ante el Congreso de la República, lo cierto es que, a pesar de que en el escrutinio minucioso se aumente la presencia del progresismo, por aquello de los votos escondidos, perdidos o envolatados, la meta de 55/86, quedó lejos de cumplirse, algo así como a la mitad del camino.
Lo anterior es una muestra más de que los procesos populares, sociales o políticos, no son lineales, en ocasiones se avanza y en otras se puede retroceder. Eso nos indica que hay asuntos por superar y que las organizaciones comprometidas con el cambio y con la construcción de una nueva sociedad, deben realizar mayores esfuerzos y procesos de reflexión y autocritica para poder avanzar. Si no se cultiva las transformaciones positivas en busca de una mayor y más profunda democracia en medio de la diversidad, con equidad y justicia social, podemos caer en un retroceso como nos dan ejemplo varios países vecinos. Hoy hay un avance peligroso para la propia humanidad, de expresiones de ultraderecha y del propio fascismo. Siempre hay que recordar que el criminal Adolf Hitler, con su llamado Partido Nacionalista Obrero Alemán, llegó al poder, vía parlamentaria.
Pero bien, la otra parte de la realidad política de Colombia, es la inmensa abstención, alrededor de la mitad de los y las potenciales votantes de Colombia, no acuden a las urnas. Sigue rodando la idea de que “El que escruta, elige”, frase atribuida al cura Camilo Torres, en referencia a la falta de transparencia de los procesos electorales y del conteo de votos. Esto en mención de que quienes son el verdadero poder (económico y político), deciden quienes pueden ser elegidos y quienes no.
Pero por igual son varias las razones existentes para que la abstención siga siendo tan alta en nuestro país y entre ellas podríamos nombrar algunas. Las organizaciones no han sabido llegar al elector con sus mensajes y propuestas. A pesar de entender la razón del proceso electoral, no les interesa por creer que este y sus resultados, no incidirá en su cotidianidad. Asumen la abstención como rechazo a la forma de actuar del Congreso. Están convencidos y convencidas que, con los procesos electorales, no cambiará el estado de las cosas y menos la sociedad en su conjunto, por lo tanto, no valer la pena participar, ya que “todo seguirá igual”. Piensan que los partidos son organizaciones corruptas dedicadas a saquear el erario público. Desconfían de la institucionalidad y en este caso del papel de la registraduría nacional.
La cuestión es entonces ¿Cuáles deberían ser las acciones para aumentar la participación ciudadana? ¿Cómo hacer que verdaderamente las mayorías elijan libremente a sus representantes y gobernantes?
John Elvis Vera Suarez
Foto tomada de: RTVC.es

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