La mayoría ha contado que añora la tranquilidad local, los encuentros de familia y credo religioso, los juegos de niños y adolescentes en las tardes, después que el sol desaparece y llega la noche, las reuniones nocturnas con allegados y vecinos para narrar cuentos, creencias y últimos chismes conocidos, intercambio de recetas y prueba de comidas típicas, algunos regocijos populares y actos deportivos, el respeto y la obediencia a los padres y abuelos, las reuniones de adultos mayores para tratar sus problemas y propuestas con libertad y sin dogmatismos, la credibilidad de los presagios, los casos disimulados de vicios, arbitrariedades y abusos, seguir solicitando, ojalá con más éxito, los servicios públicos adecuados, tener la oportunidad de estudios técnicos, tecnológicos o universitarios, la protección y el cuidado del agua, tierra, fauna y flora, tener oportunidades para emprendimientos y microempresas variadas y con posibilidades de éxito.
Las familias víctimas son las más afectadas física, mental y emocionalmente. Todo ha cambiado en ellas y muchas están divididas, guardan resentimientos, rabias y sobre todo incertidumbre y miedo. El silencio, la oración y el llanto son los recursos más utilizados para expresar su dolor. Estudios de casos y atención sicosocial no existen o no los reciben a pesar de poder contar con ellos si hay el interés y la disposición que se requiere.
Pero las familias y comunidades ya no son las mismas. Han cambiado. Ahora debemos tratar y entendernos con comunidades afros, indígenas, víctimas y cualquier otro grupo con características propias, la relación que mantienen con los actores armados ilegales y lo que debe y puede hacerse. Hay miembros de organizaciones populares que es difícil trabajar con ellos porque no tienen la suficiente persistencia en los pocos o muchos asociados que logran reunir, existe individualismo, inmediatez, incumplimiento e incredulidad. Pero también hay hombres y mujeres que han dedicado parte de su vida a observar, practicar y aprovechar la producción modesta de abono orgánico, medicina natural, especias y plantas medicinales en patios estrechos y parcelas afectadas por tanto químico empleado con anterioridad. Fuera de estos recursos también cuentan con modistería, gastronomía, artesanías y otros productos, sin mencionar los logros obtenidos en cultivos tradicionales, cría de aves de corral y peces en represas. A pesar de todas las dificultades y trabas, el interés por los emprendimientos crece todos los días y las posibilidades de acceder a ellos es posible si se les permite y hay la colaboración necesaria.
Sin embargo, no podemos desconocer el temor e incertidumbre que causa el actor armado ilegal en las comunidades. Todo está sujeto a su apreciación y determinación. Y ello depende de su concepción sobre la comunidad. ¿Cuál es su concepto? ¿La consideran un escudo, un botín, un recurso valioso de negociación, un proyecto político y económico?
Estas comunidades, en medio de la zozobra también piensan a veces en lo que quieren o desean si hay algún tipo de acuerdos con el actor armado ilegal. Saben que es difícil y de mucho riesgo. Los resultados obtenidos en acuerdos anteriores dejaron dudas, inquietudes y temores bien conocidos que es imposible olvidar. De ahí las preguntas relacionadas con las medidas que se tomarían para evitar que los casos vuelvan a ocurrir, aunque las llamen necias. No es extraño que la mayoría de la población no se pronuncie, permanezca callada sin saber qué pensar y hacer.
Sin embargo, aunque no lo digan, quieren respeto, protección y no reclutamiento de menores de edad y para los jóvenes otras posibilidades de trabajo distintas al mototaxismo, prestar el servicio militar, ser dependiente de pequeños y medianos negocios, servicio doméstico, cuidado de niños y mascotas. Por esta razón proponen que la propia comunidad designe un grupo ajeno al actor armado que se encargue de estudiar la situación en general, ojalá apoyada por expertos, que proponga criterios y actividades que unan, reparen y orienten su desarrollo y convivencia pacífica. Acordar un plan que permita y facilite el retorno y contención de la población, las visitas de familiares y amigos; el aprovechamiento adecuado de tierras, humedales, caminos y represas comunales.
Fijar con la gobernación y alcaldías comprometidas un cambio en los currículos de estudio de primaria, secundaria y universidad en todo lo que tiene que ver con etnoeducación y conflictos, conocimiento local de la historia y realidad de la comunidad, familia y superación personal. La educación no solo para transmitir información y conocimiento, también que aplique, investigue y proponga alternativas viables para la comunidad; la necesidad de contar con archivos digitales locales, lo más completo posible donde guarden y conserven la historia y vida de las familias que componen la comunidad. Es fundamental que la investigación no sea solo procedimiento o método, también debe contar con una razón de ser o servicio social y un modo de vida que sea ejemplo de equidad y acuerdos para el beneficio común. Igualmente deben impulsar y organizar actividades, festivales y concursos permanentes en el deporte, el arte y la cultura en general aprovechando el conocimiento y experiencias que poseen la población e instituciones públicas y privadas.
Todo lo aquí nombrado y comentado es posible, hay ejemplos reales que sirven de orientación. Además, contamos con la comunidad, podemos encontrar en ella ejemplos, vivencias, fracasos, engaños y éxitos de mucha utilidad. Todo depende de la sinceridad y disposición de unos y otros.
Víctor Negrete Barrera
Foto tomada de: Verdad Abierta

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