En el tarjetón electoral estarán los nombres de 14 candidatos que aspiran a ocupar el sillón presidencial, pero solamente tres opciones cuentan en realidad, sin que ninguna pueda darse hoy como ganadora en un momento político calificado por Humberto de la Calle como inédito con una consulta de la que surgió una gran coalición entre el uribismo y otros movimientos políticos de derecha que hoy se muestran cercanos a un hipotético centro.
En un momento de fragmentación política, pero a la vez de polarización aguda las alianzas se vuelven clave de cara a la primera vuelta de la elección presidencial y no es sorprendente que los candidatos en búsqueda de votos que aseguren su victoria en las urnas tiendan puentes con sectores contrarios a sus posturas. En un juego de seducción y negociación destinado a sumar apoyos, los fragmentados sectores considerados de centro adquieren un valor cierto que les brinda opciones de juego al convertirse en factores bisagra, sobre todo en una hipotética segunda vuelta, aunque no hayan consolidado grandes bloques propios
Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, recientemente transformado en partido político, ha buscado ampliar su base electoral mediante alianzas con sectores liberales independientes como el liderado por el exministro Juan Fernando Cristo. La Alianza Verde decidirá después de Semana Santa a qué bando se une, pero ya varios de sus militantes como Ariel Ávila, un miembro destacado de sus filas, han anunciado su adhesión al Pacto. En un contexto de polarización extrema como el que se vive, los indecisos y los marginados pueden decidir una elección apretada y este tipo de alianzas amplían la narrativa más allá de un discurso puramente ideológico. Las alianzas que busca tejer Iván Cepeda apuntan a trascender el núcleo duro político de su organización y atraer votantes de clase media mediante propuestas reformistas.
La derecha, por su lado, se ha dividido entre una opción dura y otra que intenta acercarse a posturas moderadas, adoptando la designación de centro derecha y buscando demostrar capacidad de construir coaliciones inclusivas. La opción dura, la de Abelardo de la Espriella, conserva un lenguaje excluyente. Considera a Iván Cepeda un peón marxista leninista; es partícipe de mano dura para combatir el crimen y el narcotráfico y pregona su defensa a los sectores empresariales. Por su lado, la opción marcadamente uribista liderada por Paloma Valencia – elegida como candidata única de la Gran consulta por Colombia – intenta recuperar terreno político incorporando algunos elementos progresistas a su organización lo que ha generado en la derecha tensiones internas y fisuras en su narrativa.
En Colombia, hablar de centro cuando de política se habla es tener en mente la figura de Sergio Fajardo, símbolo de rechazo a la polarización, pero nada tiene que hacer ya en esta campaña, como tampoco Claudia López y Roy Barreras, quienes no lograron congregar a sus huestes.
En cuanto a los partidos tradicionales – el Partido Liberal, el Partido Conservador y el Partido de la U –, ya no son el eje articulador del sistema político colombiano, pero son indispensables para conformar mayorías. Divididos, conservan un lugar importante.
Muchos liberales, particularmente en las regiones, negocian apoyos a Iván Cepeda, buscando asegurar una participación futura. Oros sectores, cercanos a César Gaviria, mantienen un diálogo constante con sectores del hoy llamado centroderecha. El Partido Conservador sigue formalmente en la derecha y acompaña la candidatura de Paloma Valencia, pero también está fragmentado. Como el Partido Liberal, depende más de sus máquinas regionales que de su liderazgo nacional. En cuanto al Partido de la U, es eminentemente pragmático. Generalmente opera con lógica municipal y departamental.
En suma, nada esta decidido. La estrategia del Pacto Histórico apunta a un triunfo en primera vuelta porque desde el punto de vista de las encuestas la derecha tiene grandes opciones de recuperar la presidencia, pero en política las matemáticas no definen los resultados finales. Queda trecho por recorrer.
Rubén Sánchez David
Foto tomada de: El País

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