Con pompa, boato y el aplauso de sus acólitos, el presidente estadounidense, Donald Trump, inauguró este jueves la primera reunión de la llamada Junta de Paz para Gaza, una nebulosa institución que, originalmente, debería traer el fin de la guerra a la franja palestina, aunque sus objetivos reales parecen apuntar más a la propaganda del hegemonismo global de Washington, la glorificación del propio Trump como paladín del fin de los conflictos y a la preeminencia de su aliado Israel en Oriente Medio.
De hecho, en el vídeo promocional de la Junta exhibido en esta primera reunión oficial se eludió la culpabilidad de Israel en el genocidio palestino y se volcó la responsabilidad de dos años de destrucción y masacres sobre la organización palestina Hamás por desencadenar la guerra en Gaza.
Aduladores, amigos y “obligados”
El jefe de la Casa Blanca recibió en el Instituto de Paz de Washington, rebautizado como Instituto Donald Trump, a dirigentes de más de cuarenta países amigos participantes en esta primera reunión de la Junta de Paz como miembros u observadores de este nuevo organismo. Así, acudieron representantes de Albania, Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Bahréin, Bulgaria, Camboya, Corea del Sur, Croacia, Chipre, República Checa, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, El Salvador, Eslovaquia, Finlandia, Grecia, Hungría, India, Indonesia, Israel, Italia, Japón, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Kuwait, México, Mongolia, Marruecos, Países Bajos, Noruega, Omán, Pakistán, Paraguay, Polonia, Rumanía, Suiza, Tailandia, Turquía, Qatar, Reino Unido, Uzbekistán o Vietnam.
La Junta de la Paz fue presentada oficialmente en enero pasado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Entonces, Jared Kushner, yerno de Trump y miembro ejecutivo de la Junta, vendió la idea de la reconstrucción de Gaza bajo las riendas de esta nueva institución como si de la creación de un paraíso hotelero y empresarial de Oriente Medio se tratara, con complejos turísticos, y rascacielos para las élites de la región. Ya entonces, EEUU estaba tergiversando la primera versión que había ofrecido a la ONU de esta Junta, destinada en un principio a reconstruir Gaza, reparar sus instituciones y enfilar hacia la creación de un Estado palestino.
Los 10.000 millones de dólares prometidos por Trump quedan lejos de los 70.000 millones que, según la ONU, se precisan para reconstruir Gaza de verdad y no para acondicionar y destinar sus playas a un turismo de élite, como es el plan del empresario inmobiliario Kushner y de su suegro. Visto lo visto este jueves en Washington, no parece que muchos de esos dólares vayan a llegar directamente a los gazatíes.
Alternativa a la ONU
En un principio, la Junta de Paz fue concebida para poner fin a la guerra genocida de Gaza. Pero bien pronto Trump advirtió que tener de su lado a varias decenas de países alabando esta iniciativa y dispuestos a contribuir con mil millones de dólares como impuesto de membresía de la institución le arrogaba una plataforma internacional que le permitía incluso desafiar al Consejo de Seguridad de la ONU para supuestamente “resolver conflictos” en todo el planeta.
Se suponía también que la Junta de Paz permitiría avanzar en la segunda fase del plan de pacificación de Gaza acatado por Israel y las milicias palestinas. Hasta ahora no solo no se ha avanzado en la hoja de ruta de ese plan, sino que continúan los ataques israelíes más allá de la Línea Amarilla que separa la zona de ocupación del territorio donde se hacinan los gazatíes.
El fracaso del plan de paz de Trump
En la segunda fase del plan de paz de Trump, se deberían sentar las bases de la Administración temporal que ha de regir el destino de Gaza. Este “gobierno” provisional incluirá a EEEE y a Israel, país invasor y autor de todas las tropelías que está soportando Gaza, pero no hay funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina, que a duras penas gobierna el otro territorio palestino, Cisjordania, también bajo asedio israelí e incluido en la amplia limpieza étnica puesta en marcha por Netanyahu para crear el Gran Israel.
En las actuales circunstancias, la Junta de Paz puede convertirse en un instrumento ideal de EEUU para bendecir internacionalmente ese ataque masivo contra Irán a fin de derrocar su cúpula dirigente y hacerse con el control de uno de los principales países productores de petróleo y gas, y el mayor exportador de crudo a China, el auténtico antagonista de Washington y el único que, a nivel internacional, ha frenado su arrogancia hegemonista.
La Junta no acabará con la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania
En este contexto, no es factible ver una reducción de los ataques de Israel contra la población civil en Gaza y la misma Cisjordania. La limpieza étnica de los territorios palestinos es un hecho denunciado por Naciones Unidas. Este mismo jueves, un informe de su Oficina de Derechos Humanos recalcó que las acciones violentas perpetradas por Israel contra los habitantes de Gaza y Cisjordania “parecen tener como objetivo el desplazamiento permanente de los palestinos en todos los territorios ocupados”.
Esta situación continúa, como se encargó de subrayar la subsecretaria de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas este miércoles, ese mismo espacio que pretende solapar la Junta de Paz de Trump para Gaza. DiCarlo insistió en que “la devastación en la Franja de Gaza sigue siendo masiva” y “miles de personas necesitan evacuación médica urgente”.
Esta responsable de la ONU resaltó la importancia de poner en marcha ya la segunda fase del alto el fuego en Gaza para “sentar las bases de una recuperación liderada por los propios palestinos”.
DiCarlo tuvo también palabras de condena contra la intensificación de las operaciones militares y los ataques de colonos ilegales judíos en Cisjordania, donde se ha disparado a gran escala el “uso frecuente de fuego real, redadas, detenciones masivas y desplazamientos reiterados de familias palestinas”. Acciones respaldadas por “la expansión continuada de asentamientos, el aumento de la violencia de colonos y la aceleración de demoliciones y desalojos en Jerusalén Este, así como decisiones recientes del Gobierno israelí sobre la transferencia de competencias y el registro de tierras en distintas áreas de Cisjordania”.
Fuente: https://www.publico.es/internacional/junta-paz-trump-relega-gaza-segundo-plano-encubre-genocidio-palestino.html
Foto tomada de: https://www.publico.es/internacional/junta-paz-trump-relega-gaza-segundo-plano-encubre-genocidio-palestino.html

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