Gracias a los cambios del clima durante millones de años, a causa de los cuales aparecieron las grandes praderas, el caballo evolucionó hacia el hermoso alado moderno: aumentó de tamaño, patas más largas, reducción de los dedos, dientes adaptados para comer pasto, hace aproximadamente 4 a 4,5 millones de años.
La grandiosa belleza de Equus.
La domesticación del caballo, aproximadamente hacia 3500–3000 a. C. en las estepas de Eurasia, que funcionó como una inmensa autopista por donde se desplegaron los grandes imperios, los inventos[1], el comercio, la invención de la democracia y apuntaló los primeros mojones para acabar con los particularismos locales. Antes del caballo, las distancias se recorrían a pie o con animales más lentos. Su domesticación permitió viajar mucho más rápido y más lejos, conectar regiones lejanas, expandir redes comerciales.
En las grandes estepas surgieron sociedades que dependían totalmente del caballo. Para estas comunidades, asociadas al nomadismo, el caballo era medio de transporte, arma de guerra, fuente de alimento, símbolo de prestigio. Jaques Atalli, sostiene en El Hombre Nómada, (Luna Libros, Bogotá, 2010) que el caballo permitió el surgimiento de imperios nómadas, capaces de derrotar a civilizaciones sedentarias más ricas, pero menos ágiles.
El caballo fue durante milenios la tecnología estratégica dominante, algo comparable a lo que hoy representan el petróleo o internet, en términos de poder geopolítico, similar a lo que después fueron la pólvora, el petróleo, la aviación. Antes de la aparición de la pólvora, la guerra dependía de factores como la movilidad, la velocidad y la capacidad de choque. El caballo reunía esas funcionalidades. Un ejército con caballería podía recorrer 100 km o más en pocos días, atacar y retirarse rápidamente, dominar territorios enormes. Grandes imperios se construyeron gracias al caballo: el Imperio persa de Ciro el Grande, el Imperio macedonio de Alejandro Magno, el Imperio mongol de Gengis Khan.
Grandes personajes de la historia hicieron leyenda de sus corceles: Alejandro Magno, con Búfalo, Babieca, del Cid Campeador, el Gengis Khan, con Oreja Gris. En nuestra historia, a este lado del mundo, el legendario, Siete Leguas, el caballo que Villa más estimaba, que cuando oía pitar los trenes se paraba y relinchaba. A Simón Bolivar lo apodaban culo de hierro, por su inmensa capacidad para mantenerse largas jornadas encima de sus cabalgaduras, -Palomo fue el más famoso- y sobre las cuales liberó varias repúblicas.
El caballo creó una geopolítica de las estepas. Allí surgieron sociedades nómadas ecuestres como los escitas, hunos, turcos, mongoles que tenían una enorme superioridad militar sobre civilizaciones sedentarias como en China, Persia, Roma. China construyó la Gran Muralla principalmente para detener incursiones de jinetes nómadas. El caballo cambió la estructura del poder social, creó clases guerreras.
El predomino del caballo se rompió en el momento en que apareció la pólvora: las armas de fuego y la artillería podían matar caballos fácilmente, destruían cargas de caballería, fortalecían ejércitos de infantería. Las distintas batallas de un tiempo de guerras, demostraron que los caballeros pesados podían ser derrotados por soldados con arcabuces. Desde entonces el poder militar pasó de la caballería, a la artillería a los ejércitos industriales. Las civilizaciones sedentarias, agrícolas, vivían bajo presión. China, Persia, Europa, eran ricas, pero menos móviles que los pueblos de las estepas. Por eso durante siglos tuvieron que defenderse de incursiones de jinetes nómadas.
El caballo en la conquista de América
Cuando Cristóbal Colón llegó al continente en 1492, los españoles reintrodujeron el caballo y les confirió, en la conquista, un poder militar absoluto. Los indígenas le tenían pavor: nunca habían visto un caballo y creían que con el jinete eran un solo ser. En la conquista de América, junto con las armas de fuego, el acero y las enfermedades, el caballo fue uno de los factores que inclinó la balanza a favor de los europeos. Antes del motor, el caballo era el principal multiplicador de energía humana asociado a la rueda.[2]
Pero ese miedo no duró mucho, los nativos se adaptaron y asumieron la nueva tecnología. Aprendieron rápidamente a montar en las grandes llanuras de Norteamérica; los mapuches en Chile y Argentina desarrollaron culturas ecuestres. La explicación de por qué Europa terminó conquistando América no se debió a una superioridad biológica o racial, sino a factores geográficos, tecnológicos y epidemiológicos acumulados durante miles de años.
El caballo en Colombia
No propiamente el caballo, pero si familiares cercanos como la mula y la yegua[3] jugaron un papel definitivo en el desarrollo económico del pais y particularmente de la región antioqueña, que se irradió por buena parte del territorio nacional. La llamada colonización antioqueña, 1870, constituyó por décadas, y lo sigue siendo, un ethos del trabajo, de la honradez, de la riqueza, como producto del esfuerzo empresarial que se sobrepuso a las adversas condiciones de la geografía.
En Antioquia, las mulas fueron el motor de la arriería, que movía café, oro y mercancías por caminos imposibles. La difícil geografía obligaba a usar mulas. Conocer esa historia épica es fundamental para entender la economía y el desarrollo de esta región de Colombia. Durante casi tres siglos, estos animales fantásticos, que conocían el camino, fueron el verdadero motor del comercio y de la colonización. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX no había carreteras, los ríos eran difíciles de navegar, el transporte debía hacerse por caminos de herradura, no había ferrocarriles. En esas condiciones la mula era el animal ideal.
Una recua de mulas por los caminos del café.
Mas resistente que el caballo soportaba mejor las montañas, cargaba mucho peso, se enfermaba menos. La arriería fue en buena parte del siglo XIX buena parte del sistema de transporte del país. Los arrieros eran, en sí mismos, un ejemplo a seguir: su enseña era la ética del trabajo, del esfuerzo, de la perseverancia. La arriería fue el sistema logístico que movía toda la producción de buena parte del pais. Los arrieros transportaban el oro de las minas, el café, panela, sal, textiles, alimentos, entre ciudades como Medellín, Santa Fé de Antioquia, Manizales, Salamina. Una recua de mulas podía tener entre 10 y 40 mulas. Cada una cargaba aproximadamente 120 a 150 kilos. En caminos de abismo y pendientes, la mula se resbala menos y calcula mejor el paso. Esto permitía transportar toneladas de mercancía a través de las montañas. Los arrieros recorrían rutas muy largas hacia el río Magdalena, que era la gran vía comercial hacia los mercados externos.
El caballo y los nuevos tiempos
La aparición del narcotráfico en la vida colombiano, años 70-80 del siglo pasado, terminó afectando los valores sociales, el imaginario del éxito, el lenguaje, la estética cultural. Una de sus víctimas fue el caballo, que pasó de ser, uno de los símbolos del empuje y la constancia en la construcción de la economía colombiana en el mundo rural, al símbolo de los nuevos ricos.
El caballo de paso fino famoso por su elegancia, su suavidad al caminar, su alto valor en el mercado, terminó siendo objeto de su ostentación. Las cabalgatas se convirtieron en espacios de exhibición social. En la subcultura narco el prestigio comenzó a mostrarse a través de símbolos visibles de riqueza, como mansiones enormes, vehículos de lujo, caballos costosos, fiestas ostentosas. El reconocimiento social pasó a depender más de la exhibición de riqueza que del esfuerzo personal duradero.
Aunque el poder de los grandes carteles ha mutado, algunos de esos rasgos culturales permanecen como la estética del lujo exagerado, la fascinación mediática por los narcos, presencia del tema en series, música y cine.
Nota: Acusar al departamento de Antioquia y a los antioqueños como fuente del poder del narcotráfico y del paramilitarismo en Colombia no es exacto, tampoco necesario y constituye una exageración que estimula los enfrentamientos regionales que a nada bueno conducen. El narcotráfico es un cáncer que se extendió por casi toda la geografía nacional igual que el paramilitarismo. Las guerrillas todas, las amnistiadas y las no amnistiadas, no están exentas de responsabilidades en estas manchas nacionales.
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[1] Varios inventos asociados al caballo fueron fundamentales para el avance del nomadismo y las rutas del comercio. La silla de montar, el estribo, la herradura, el freno, la cincha, arneses y bridas. La herradura, particularmente, transformó el caballo en una fuente de energía viva y duradera protegidas por los cascos.
[2] La rueda, inventada en el Neolítico entre aproximadamente, 3.500 y 4.000 a.C. aunada a la fuerza motriz del animal, permitió crear vehículos veloces, como carros y carretas. Esta combinación multiplicó la capacidad de carga, la expansión territorial y la eficacia militar de las civilizaciones antiguas.
[3] Los caballos pertenecen a la familia biológica, Equidae. Dentro de esta familia está el género Equus, del que se derivan el caballo, el burro, la cebra. La yegua no es una especie diferente. La mula es un híbrido. Se produce cuando se cruzan un burro macho, asno, Equus africanus asinus, una yegua, Equus ferus caballus que se caracterizan por ser muy fuerte, muy resistente, inteligente, casi siempre estéril. La mula combina la fuerza del caballo con la resistencia del burro.
Fernando Guerra Rincón

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