Iván Cepeda tiene ya garantizado el voto de la izquierda y del progresismo, incluyendo el del presidente Petro. ¿Dónde consigue otros 5 millones de votos? De seguro debe apelar a la juventud, como lo hizo Petro en 2022, a los indecisos, a los abstencionistas, obvio, pero también a sectores del espectro “centro”, ese que los franceses llamaros “pantano” y me parece más adecuado para el caso colombiano. Ese es un reto inmenso. Complicado.
El presidente Petro logró 3 millones de votos, adicionales a los de la izquierda y el progresismo, recurriendo a alianzas non santas pero eficientes, que resultaron luego costosas para mantener el legado histórico. Ese es un lastre que ahora intenta reproducirse. Sus beneficiarios alegan que sin ellos Cepeda pierde.
De la Espriella apuesta a conseguir esos 5 millones adicionales con el apoyo que soñaba de Trump (pedía invasión ya), con los colombianos uribistas de Miami (de inmenso poder mediático) y el respaldo final del disminuido Uribe. No la tiene fácil el Tigre, porque el encuentro Trump-Petro desdibujó la opción de extraditar al presidente colombiano, como lo proponían Vicky e Ingrid Betancourt Pulecio (uff, ese Pulecio me deshonra, pero nada que ver) y otros cachorros. No obstante, el verdadero problema del Tigre es su pasado vivo, entre otros del señor Alex Saab y lo que puede acabar de explotarle en otros negocios. Es por eso que el astuto de Álvaro Uribe no ha decidido apoyarlo en público, porque se va a quemar.
Me temo que en el momento en que se desinfle el Tigre, toda la derecha y el pantano llamarán a la “unidad nacional” para salvar a Colombia y cerrar el espacio al Pacto Histórico-Cepeda. Ese es el momento que espera Fajardo para empoderarse. Repito: el verdadero candidato de Uribe es Fajardo y eso no es aritmética sino realismo político.
Ya sin matemáticas, más bien con la razón y el corazón, creo que la encuesta que publicó Semana está errada. El Pacto Histórico realmente obtuvo 11 millones de votos en el 2022 y el resultado del ejercicio del Gobierno Petro, a pesar de los bloqueos y los errores, en el neto ha incrementado esa votación. El reto no es recurrir a los mismos aliados con las mismas mañas, sino, como predica Iván Cepeda, poner el énfasis en la ética y la transparencia. El reto es CONTINUIDAD y CAMBIO. Todo lo que el presidente Petro logró transformar: a profundizarlo. Y dejar una huella distinta en la gestión del Estado.
No obstante, lo anterior no significa que la campaña de Cepeda se deba dogmatizar y encerrarse en fundamentalismos. Sí hay que hacer alianzas programáticas y políticas transparentes y atraer con vehemencia a todos los sectores políticos que crean en la institucionalidad y la democracia.
El Gobierno Petro demostró que la izquierda colombiana respeta la propiedad privada, el mercado y la separación de poderes, pero que va a fondo para lograr la inclusión social de negros, indios, campesinos, mujeres, LGTB, pobres y desplazados. Este ha sido un Gobierno de plebeyos y los plebeyos llegamos para quedarnos. La dinámica económica ha sido muy buena. Cayó el desempleo y la inflación, y la moneda, antes que devaluarse, como decían los muchachos neoliberales, se revaluó, en grado ya excesivo. (En la “ciencia” política gringa, donde estudié, asumen que las variables clave de las elecciones son empleo e inflación. Aquí cuenta también seguridad y transparencia, pero ahí vamos).
Ha avanzado como nunca la reforma agraria, el ingreso vital, la oferta educativa, los caminos veredales, el ingreso de ancianos, de mujeres cuidadoras, de soldados y muchos otros ámbitos, a pesar del bloqueo en el Congreso y algunas Cortes.
El relato de la derecha uribista, de que Colombia sería como Venezuela si ganaba la izquierda, ya suena a estupidez.
Y qué decir de la política exterior. Colombia, hasta 2022, no tenía política exterior autónoma y soberana. Eso cambió y el mundo lo entendió, incluyendo Estados Unidos. Ese es otro mérito del presidente Petro, que les duele a los uribistas.
El reto más difícil sigue siendo la persistencia del narcotráfico y los grupos armados ilegales. Esa tragedia la enfrentará cualquiera que sea el próximo presidente, pero una opción de volver a los 6.042 falsos positivos y romper el Acuerdo de Paz, descompondrá a este país.
No todo está definido. Pero el camino emprendido por el Gobierno Petro, que quieren hacerlo trizas, bien merece todo el esfuerzo de los colombianos para hacerlo irreversible. Se necesita construir un relato de futuro compartido, en paz, con justicia social y justicia ambiental, con un pueblo empoderado defendiendo los bienes públicos en transparencia y con un sistema productivo sostenible, soportado en la inteligencia y creatividad de los colombianos.
El incremento en la tasa de interés decretado por la mayoría de la Junta Directiva del Banco de la República, de 9.25 a 10.25 %, tendrá como efecto inmediato atraer más dólares de los especuladores financieros hacia Colombia, máximo ante la expectativa impuesta por el presidente Trump de cambiar al presidente de la Reserva Federal (Warsh, según reciente anuncio) para conseguir bajar sus tasas de interés. Nos llenaremos de dólares especulativos y consecuentemente habrá más revaluación. Perderán los exportadores (café, banano, flores, …) y los bienes industriales externos llegarán más baratos, quebrando la poca industria nacional resistente. Es evidente que la inflación viene cayendo, así como el desempleo, luego, a la mayoría de la JD del BR la motivó un interés mezquino de confrontar el alza en el salario vital. Eso pasa por llevar 22 años de uribismo en el Gobierno nacional, imponiendo en la JD del BR una escuela neoliberal fallida pero envenenada.
En el encuentro de los presidentes Trump y Petro se define buena parte del futuro político de Colombia y de otros países latinoamericanos. La suerte económica, institucional y cultural de la región no se define en esa reunión, pues depende de muchas otras variables. Me explico.
En el marco de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2025, el equipo asesor del presidente estadounidense intentará que, como resultado del encuentro, Colombia se discipline plenamente con sus intereses estratégicos en la región (incluyendo bloquear aproximaciones a China) o, de lo contrario, que el próximo presidente sea de extrema derecha. Eso debe ser claro para todos.
El interés estratégico de Colombia en ese encuentro debe ser: que Estados Unidos se comprometa a respetar la soberanía nacional y por lo tanto, a no incidir en la libre decisión del pueblo colombiano en las elecciones de este año.
Aunque esos son los verdaderos intereses en juego, en el encuentro de seguro se abordarán temas de interés común y otros de desacuerdo, tanto en los asuntos de narcotráfico, migraciones, venta de armas, tratamiento a grupos armados y la transición en Venezuela. En estos aspectos “secundarios” pero importantes para la opinión en general, hay margen de negociación y compromiso.
En otros términos, lo que se define es si Trump va a aplicar una política de chantaje y terror en Colombia, como la ejercida en las elecciones de Argentina, Honduras y el bombardeo en Venezuela, o si el proyecto del Pacto Histórico puede continuar. Para la galería están bien las fotos y las comisiones binacionales sobre los temas “secundarios”. Para Colombia lo que importa es la profundización de las transformaciones estructurales emprendidas.
Jorge Reinel Pulecio Yate
Foto tomada de: ivancepedanosune en Instagram

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