Muy difícil dar respuesta a esas preguntas, menos en un breve artículo de prensa. La “geopolítica crítica” nos puede ayudar, pero no es suficiente. Por ahora, comencemos por el final. ¿Cuál es el papel que le cabe jugar a ALyC en el orden internacional en deconstrucción?
Durante la segunda mitad del siglo XX varios países de ALyC lograron una industrialización intermedia, en especial Brasil, México, Argentina, y en menor grado Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Varios sectores industriales alcanzaron una articulación a las cadenas productivas internacionales (incluyendo la industria automovilística) y abastecieron sus mercados internos, en especial en bienes finales, alimentos y construcción. El subcontinente se alfabetizó y se urbanizó.
En contexto de industrialización dependiente, como se le llamó, también se presentaron avances en la modernización del campo y en algunos casos reformas agrarias progresistas, que permitieron abaratar los bienes-salario.
Todo lo anterior ocurrió en escenarios de guerra fría, donde EEUU intervino de forma directa, mediante invasiones militares o apoyo al reformismo, para abortar procesos revolucionarios. La Unión Soviética y sus aliados igual operaron favoreciendo los movimientos anticolonialistas y antiimperialistas, como en el caso emblemático de Cuba.
Pero al final de cuentas, ALyC alcanzó avances en su modernización, básicamente insertándose como proveedor de bienes agrícolas, recursos energéticos y minerales en el mercado internacional. El extractivismo predador y excluyente. Sin lograr sectores tecnológicos y de innovación propios y autónomos. Sin crecer a partir de la inteligencia humana, que es el reto del desarrollo humano sostenible.
Hubo varios intentos de industrialización proteccionista y de integración subregional, para ganar escalas de mercado y de competitividad, como el Pacto Andino, el Mercado Común Centroamericano, Mercosur y otros. Pero desde finales de los años 1980 se impuso en la región el liberalismo económico, en la versión neoliberal, que dio al traste con los procesos de integración proteccionista.
Ante la pérdida de competitividad sistémica de la industria estadounidense, tema que abordaremos en otra oportunidad, Estados Unidos promovió primero el Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, en los 1990, como área privilegiada para la inversión y el comercio de las empresas de ese país. La resistencia de Brasil y de Argentina hizo fracasar tal proyecto. Entonces EEUU recurrió al “unilateralismo agresivo”: obligó a los países latinoamericanos a firmar tratados bilaterales o subregionales de inversión protegida y de libre comercio, preferente para las empresas de la gran potencia del Norte. Ese es el caso del TLC Colombia-Estados Unidos, por ejemplo.
Con los TLCs firmados con Canadá, México, Centroamérica, Colombia, Ecuador, Perú, Chile…, Estados Unidos enterró los proyectos de industrialización proteccionista e integración subregional, con que soñaban los países de ALyC. Neoliberalismo y unilateralismo agresivo construyeron el nuevo relato geopolítico de la región. Sí, porque la geopolítica no es solo poder y espacio, sino también relato histórico que da sentido. En eso andamos.
Ahora, cuando China ha logrado convertirse en el primer socio comercial de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú y contando, el establecimiento en los EEUU, ¡ojo! no solo el presidente Trump (como muchos ingenuos creen), ha tocado arrebato. Combinarán de nuevo todas las formas de geopolítica posible para garantizar que los países de ALyC sean sus proveedores exclusivos de energías, aguas, minerales y tierras raras, para la competencia geopolítica global. Esa es la historia viva de Venezuela. Y esperan sea la de Cuba.
Como muy bien lo anota Adhlemar Mineiro, parece que nuestra suerte inmediata es competir entre nosotros, los latinoamericanos y caribeños, por ser los proveedores más acuciosos de las potencias que se disputan el futuro.
Pero todo puede-debe cambiar. Lo primero es tomar consciencia de esta realidad geopolítica. Luego, diversificar las dependencias, para lograr márgenes de soberanía. Y después, construir solidaridades propias, juntando redes, saberes, culturas, instituciones y voluntad política para insertarnos creativamente en el futuro por construir. No solo de extractivismo vive el hombre. Estamos en todas partes, inclusive en EEUU, con Bad Bunny y otr@s Ocasio. Volveremos.
Jorge Reinel Pulecio Yate
Foto tomada de: Radio Nacional de Colombia

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