Sobre las elecciones del Congreso
En las elecciones de Congreso hubo un ganador claro en Senado, el Pacto Histórico, que pasó de 20 a 25 curules -todas las cifras que mencionamos acá son preliminares, pues sólo después del escrutinio quedarán en firmes- es la primera fuerza política, aunque en realidad mantiene las mismas bancadas que en el Congreso que termina, porque allí estaban los cinco senadores del partido Comunes que actuaban en consonancia con los del Pacto Histórico y ese partido perdió su representación política y por supuesto su personería jurídica; pero no hay duda que es necesario reconocer el importante esfuerzo electoral del Pacto Histórico para lograr la mayor votación. La segunda fuerza en Senado fue el Centro Democrático, que igualmente creció en cuatro senadores situándose en 17 curules, pero lejos de los que aspiraban a conseguir incluyendo al expresidente Alvaro Uribe en su lista cerrada en el número 25. Luego se sitúan el Partido Liberal con 13 curules, el Partido Conservador con 10, Alianza Verde con 10, el partido de la U. con 9, Cambio Radical con 7 y la coalición Ahora Colombia con cinco y finalmente Salvación Nacional con cuatro curules, siendo esta lista la que apoyó abiertamente el candidato presidencial de la derecha Abelardo de la Espriella y que logró pasar el umbral.
En Cámara de Representantes igualmente el Pacto Histórico obtuvo la mayor votación y la mayoría de curules con 37, seguido del Partido Liberal con 28, el Centro Democrático con 28, el Partido Conservador con 19, el Partido de la U. con 12, Cambio Radical con 10, Alianza Verde con 9, Creemos con 2, Primero Córdoba 2, ASI con 2, Salvación Nacional 1, y once partidos más de corte regional cada uno con una curul. Hay que decir que en Cámara de Representantes es donde la disputa por las curules puede prolongarse más -cada departamento es una circunscripción diferente, con cifra repartidora distinta, etc.- y con más actores políticos presentes. Pero la conclusión gruesa es que el gran ganador fue el Pacto Histórico e indirectamente su candidato presidencial Iván Cepeda.
Ahora bien, esto deja al Pacto Histórico como la principal fuerza política en el Congreso, pero tanto en Senado como en Cámara de Representantes con la necesidad de lograr coaliciones para construir mayorías y este es el primer gran desafío que tendrán los nuevos congresistas. Ahora bien, eso se materializará previo al 20 de julio cuando se inicie la nueva legislatura y cuando ya habrá un nuevo presidente elegido, lo cual será un factor muy importante en lo anterior.
Este nuevo Congreso, como el anterior, refleja una diversidad política propia y necesaria de los Congresos en los regímenes presidencialistas -para hacer control político y contrapeso al ejecutivo-, donde la institución presidencial tiene poderes excesivos, en mi opinión; diferente de los regímenes parlamentarios donde el Parlamento cuenta con mayorías acordes con el gobierno, que ha salido justamente del Parlamento.
Hay que señalar que como es costumbre en todas las elecciones de Congreso hay un porcentaje de renovación, en algunos más que en otros e igualmente el cambio de Cámara a Senado de algunos congresistas -lo inverso se ha dado, pero es más raro-. En Senado se considera que hay una renovación del 61%, incluyendo los que pasan de Cámara a Senado, en el caso de Cámara se calcula en 75% la renovación de congresistas. Igualmente, como dato importante, algunos podrían decir sólo anecdótico, el Centro Democrático le ganó al Pacto Histórico la curul de Cámara de Representantes de los colombianos en el exterior.
Un elemento importante y preocupante por destacar es que sigue siendo alto el porcentaje de abstencionistas, cercano al 50% del censo electoral, que no participan en el proceso electoral, lo cual plantea un desafío para todos los partidos, las autoridades electorales y para el conjunto de la sociedad, que deberían intensificar su educación y motivación política-electoral.
Finalmente podemos decir que la equidad de género está lejos todavía de lograrse; con excepción de las listas del Pacto Histórico que usaron su metodología de lista cerrada y cremallera, con lo cual tuvieron una participación igualitaria candidatos mujeres y hombres. En el Senado, según estimativos de La Silla Vacía, sólo habrá 31 mujeres de los 100 senadores y en Cámara de Representantes el porcentaje es menor con solo 45 mujeres de los 161 representantes. Ahí el sistema político colombiano tiene un desafío y un largo camino por recorrer.
La Consulta interpartidista
Primero debemos decir que el mecanismo de la Consulta, pese a ese sabor participativo que se le quiere atribuir, debería tener unas reglamentaciones más precisas. Hoy día algunos de los defensores de estas, en otros contextos las critican, pero hay un elemento fundamental a precisarse, las reglas no pueden ser tan flexibles para adaptarlas a cada circunstancia -no pueden ser hormas que se acomodan a cada zapato-, se trata de que los actores políticos cumplan las mismas para poder precisar cuando se trata de consultas interpartidistas y cuando de consultas intra-partidistas, estas en realidad deberían ser entre los militantes de un partido político, pero para los efectos de garantizar no interferencias de miembros de otros partidos, dichas Consultas deben hacerse el mismo día obligatoriamente para todos los partidos políticos que quieran acudir a este mecanismo.
En esta ocasión no hay duda de que la llamada Gran Consulta por Colombia fue la indiscutible ganadora -de hecho, tuvo mayor votación que la Consulta realizada por Gustavo Petro y otros candidatos en 2022 y el segundo lugar, Juan Daniel Oviedo superó el millón doscientos mil votos, que comparado con la segunda de la Consulta de Petro hace cuatro años fue igualmente muy superior-. El triunfo de Paloma Valencia, con el segundo lugar de Juan Daniel Oviedo, la coloca como una opción importante para las presidenciales, ya sea para pasar a segunda vuelta -colocando a la defensiva al candidato hasta ese momento único de la derecha, Abelardo de la Espriella-, o aún más, con opciones de ganar en una primera vuelta presidencial, pero solo si dieran una serie de circunstancias que por el momento no aparecen en el escenario.
Las otras dos Consultas, en la que participó y ganó Claudia López y en la que de manera más reñida Roy Barreras le ganó a Daniel Quintero y que tuvo como actor tras bambalinas al propio presidente y jefe del Pacto Histórico promoviendo una especie de ‘saboteo’ al llamar a no participar en estas Consultas -igualmente otros partidos políticos, el Liberal y el Conservador, pidieron a sus militantes no participar en la misma-. Los resultados de estas dos Consultas fueron muy pobres en términos de participación y en la práctica dejaron a estos protagonistas políticos sin ninguna perspectiva real hacia adelante en esta contienda presidencial. Habría que decir que uno de los más perjudicados fue Roy Barreras, que no sólo fue maltratado por sectores de las ‘barras bravas’ de la izquierda -algunos hablan del ala radical de la izquierda del Pacto-, sino desde el propio gobierno y no estoy seguro si estará en ánimo de colaborar con la candidatura Cepeda en tratar de atraer a sectores más del centro o si ya en el gobierno del Pacto Histórico consideran que tienen un remplazo para esta labor -¿el ministro Benedetti o Juan Fernando Cristo?– o consideran que solamente con los votos de la izquierda pueden lograr el triunfo electoral, lo cual parecería una apuesta muy arriesgada.
Pero igualmente podemos decir que los resultados de esta Gran Consulta por Colombia y los resultados de la Consulta de Claudia López, arrinconan más, si se quiere, al llamado centro político y adicional con el surgimiento público de un líder que representa este sector con José Daniel Oviedo, lo cual igualmente dificulta al candidato de izquierda para ganar votantes de esa franja.
Por el momento podríamos decir que estas elecciones dejan a dos candidaturas presidenciales con posibilidades reales, la de Paloma Valencia y la de Iván Cepeda; probablemente la de Paloma Valencia mejor posicionada, en principio, al lograr acercar al grupo de precandidatos que tienen una buena trayectoria profesional y pública, incluyendo al propio partido Nuevo Liberalismo. La candidatura de Iván Cepeda, que sin duda es un buen candidato, sin el histrionismo de Gustavo Petro y sobre todo con una mayor capacidad de escucha, sale fortalecido con el resultado de la votación de su partido en las elecciones al Congreso, pero si como sabemos llegar a la presidencia va a requerir votaciones por encima de los doce millones de votos, la votación del Pacto Histórico no llega al cincuenta por ciento de esas cifras y ahí entra a jugar un papel importante personajes como fueron Roy Barreras y Armando Bedetti para el candidato Gustavo Petro, que no sabemos por el momento si están dispuestos a repetir esa tarea y si las otras fuerzas políticas y sectores sociales y productivos estarían dispuestos a escuchar esas propuestas.
Como bien lo dijo, si no estoy mal el candidato Iván Cepeda, vamos a empezar el segundo tiempo de este gran partido, una vez se inscriban las fórmulas presidenciales y vicepresidenciales y veremos cómo se comportan los distintos protagonistas de éste. Todavía hay mucho tiempo por delante para saber que va a pasar.
Alejo Vargas Velásquez, Analista político en Paz, Seguridad y Defensa – Profesor Titular ® Universidad Nacional, Investigador Emérito de Min Ciencias
Foto tomada de: CNN en España

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