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El triunfo del Pacto Histórico en las elecciones al Congreso el 8 de marzo: una respuesta a la coherencia

23 marzo, 2026 By Luis Bernardo Díaz Leave a Comment

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Sin que hayan terminado los escrutinios, se habla de haber conquistado 26 senadores y 42 representantes a la Cámara, con la expectativa cierta en el reconteo de subir los guarismos y las curules. El Pacto Histórico se convierte en la principal fuerza política en el Congreso de la República colombiano, fruto de la coherencia entre su doctrina y su praxis. Inclusive Tamara Argote y Luis Guillermo Pérez albergaban la posibilidad de entrar al Senado.

La gestión popular del presidente Petro, la consulta de octubre de 2025, la lista cerrada y cremallera, el liderazgo de su cabeza de lista Carolina Corcho, el compromiso en este cuatrienio en el parlamento, entre otros factores, son factores que catapultaron el resonante triunfo de la fuerza de izquierda que llegó para quedarse.

Si bien se esperaba un mayor número de congresistas para no tener que “negociar” con las fuerzas tradicionales de la política para sacar adelante las grandes reformas estancadas por la negativa de sectores ligados a la plutocracia, se aumentó el número de curules, lo cual es muy significativo, en una lucha contra los clanes y la corrupción en los territorios, como quedó demostrado con la captura de numerosos politiqueros con dineros para comprar votos.

La incertidumbre que existió hasta último momento frente a un organismo como el Consejo Nacional Electoral, de origen espurio, generó dudas; la exclusión de las consultas interpartidistas del nombre de Iván Cepeda, favorito en las encuestas para la Presidencia, hizo llenar de dudas la transparencia del sistema electoral, así como las mismas denuncias del presidente Petro frente al software (código fuente) y la Registraduría, con base en la experiencia de hace cuatro años en la cual el Pacto tuvo que “rescatar” en el reconteo millares de votos que le sirvieron para salvar cuatro curules de senado y varias de cámara. Por fortuna, se aclaró la alianza de Colombia Humana a la coalición de fuerzas democráticas, desbrozando el camino. La lección que queda es la necesidad de transformar el sistema electoral colombiano por medio de una reforma política de fondo y en especial el CNE, ente muy cuestionado.

Destaco el gran liderazgo de la cabeza de lista Carolina Corcho, exministra de salud, lideresa comprometida con la reforma a la salud y las grandes transformaciones requeridas. En su libro “Ni un paso atrás: otra Colombia es posible” se recogen sus visiones como estadista de grandes kilates. Su capacidad, carisma y coherencia ha derrotado en los debates a personajes de otros sectores, como los de la derecha. Destaco los nombres de luchadores como Wilson Arias y Aída Avella, así como mi discípulo Wally (influencer notable).

La votación fue de 19 millones y medio para el Congreso, bastante alta, si bien sigue manteniéndose una abstención cercana al 50%, fruto de la pérdida de credibilidad del sistema. Habría que pensar en una reforma constitucional para establecer por tres períodos el voto obligatorio para evaluar la participación popular. Ello afectaría a los clanes politiqueros, pues elevaría la magnitud de las inversiones corruptas en la compra de votos, a tal punto que probablemente el negocio ya no resulte atractivo para esas mafias. Entre votos nulos, no marcados y en blanco, sumaron cerca de dos millones de sufragios (para Senado), lo cual indica que deberá el progresismo fortalecer la presencia en las regiones para lograr cautivar esa gran masa de votantes aún indecisos, con miras a ganar en la primera vuelta.

El Centro Democrático si bien subió en número de curules a 17, aspiraba a sacar por lo menos 25, que era el lugar en el cual estaba su dueño Alvaro Uribe. Fue una derrota para el CD frente a la expectativa que su propio jefe había creado. El aumento de curules quizá se explica por la denominada “Gran consulta” de la derecha, que le dio la victoria a Paloma Valencia sobre sus competidores. No es comparable esta consulta con 126.000 mesas en época caliente con la que ganó Iván Cepeda en octubre, con 20.000 mesas y fría electoralmente.

Los partidos tradicionales liberal y conservador, así como Cambio Radical y la U, descendieron en votación y en curules (derecha). También la Alianza por Colombia (Verde), que es una mescolanza entre diferentes sectores, como Jota P. y Ariel Avila. La votación de Abelardo de la Espriella con su partido de Salvación Nacional apenas logró raspar el umbral. Igualmente, el Nuevo Liberalismo, que si no es por el MIRA y Jennifer Pedraza, se hunde, pese a tener alcalde de Bogotá (muy cuestionado, por cierto).

Fueron electos y apresados Wadir Manzur (conservador) y Karen Manrique (Citrep), por el escándalo de la URNGD, al haber hecho parte de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público. Silla vacía. Lamentablemente, Jota P. Hernández sacó la máxima votación del Verde (porque está con Iglesia pentecostal). Jorge Tovar, hijo de Jorge 40, también salió por Citrep, un contrasentido. Luis Carlos Rúa fue muy creativo con el disfraz de elefante blanco y su veeduría sobre obras inconclusas, coronando una buena votación al senado.

Lamentablemente se quemaron algunos líderes progresistas que venían haciendo un buen trabajo como Inti Asprilla y León Freddy Muñoz. En Cámara Martha Alfonso. Sorprendentemente el exsenador Jorge Robledo sacó sólo 30.000 votos y Lucho Garzón (exalcalde) una votación irrisoria. Se renovó en un 60% el Congreso, pero aún hay muchos clanes y poderes en cuerpo ajeno. Las encuestas fallaron.

De las maquinarias –que hoy eufemísticamente llaman “estructuras”- salieron electos Nadia Blel (hija del parapolítico Vicente) con la máxima votación de 178.000 sufragios; igualmente, Yesid Pulgar (su hermano salpicado), Wilmer Carrillo (U), Carlos Cuenca (U) y Antonio Correa (U), con poderosas maquinarias. David Barguil (P. Conservador) muy cuestionado. Didier Lobo (Cambio Radical); Eduard Triana; Miguel Barreto (conservador) del clan Barreto. Tatiana García, Jhonny Besaile, José Alfredo Gnecco, Ana Paola García, Yirley Vargas, María Irma Noreña, Laura Fortich, María Angélica Guerra, Luis Eduardo Díaz; el clan Char sacó 2 senadores y el Clan Barreto también 2.

La lista de Fico Gutiérrez se quemó para senado. Sorpresivamente se hundieron Angélica Lozano, Horacio José Serpa, Marelín Castillo, Laura Gallego, Polo Polo, Juan Carlos Losada, Jorge Robledo, Richard Aguilar, Ingrid Betancur (cuyo partido no pasó el umbral), María Paz Gaviria (hija del dueño del Partido Liberal) y Hassan Nassar (cuota de Duque). También Carlos Fernando Motoa (heredero de Vargas Lleras), Lina Garrido (la grosera) y Katherin Miranda (por incongruente). La Juvinao se salvó por no dar el salto mortal al Senado, si bien es otra incongruente.

El Frente Amplio no obtuvo el umbral, y a Roy Barreras le fue muy mal: 257.000 votos. Aquí se encontraban dirigentes sindicales de la CUT, Fecode y la Confederación Comunal, así como el influencer Alejo Vergel. La Coalición Fuerza Ciudadana de Carlos Caicedo tampoco logró umbral.

La presencia de un amplio bloque de cristianos neopentecostales señala la necesidad de hacer una reforma política para evitar que las iglesias se conviertan en partidos políticos. Desde Iniciativa Laica se ha propuesto una reforma en tal sentido. No solo por sus posiciones evidentemente reaccionarias contra las libertades sexuales y reproductivas, sino esencialmente porque los lugares de culto son los templos y no el Capitolio. La forma en que se manipula a los feligreses por parte de pastores y el manejo de generosas finanzas hace que se rompan los equilibrios en la justa electoral. Sara Castellanos del Partido Nacional Cristiano también salió electa. El corporativismo religioso afecta la democracia.

LAS CONSULTAS INTERPARTIDISTAS

Un análisis de las elecciones al Congreso no se puede desligar del examen de las consultas interpartidistas. La decisión de dos personas impedidas miembros del Consejo nacional Electoral (Prada e Ibáñez) excluyeron a Iván Cepeda de la consulta del Frente por la Vida, lo cual menguó la participación del electorado. Tanto Cepeda, como Petro, llamaron a no votar las consultas, lo cual hace que sólo votaran en las mismas una cifra cercana a los 7 millones.

Desglosados, Claudia López obtuvo una cifra muy baja (574.000) en una consulta de “yo con yo” pues su competidor era desconocido. La autodenominada “Gran Consulta” con 9 aspirantes de derecha y centro derecha obtuvo 5.857.000 sufragios, donde Paloma Valencia –la de Uribe- sacó 3.236.286, suma que no le alcanza para ser Presidenta (se requieren mínimo 12 millones de votos). La sorpresa fue Juan Daniel Oviedo con 1.255.000, donde la mayoría son votos prestados del petrismo y sectores independientes que le votaron para derrotar a Valencia. Lo vaticinamos en la encuesta que hicimos la semana anterior a las elecciones y que daba un alto margen a Oviedo. Sin embargo, su partido obtuvo un pobre resultado que ni siquiera le permitió pasar el umbral, por lo cual la unión de Paloma con él –como lo demostró la entrevista de Cambio- está pegada “con babas”, pues son agua y aceite. Él es homosexual y los sectores reaccionarios de la derecha la abandonaron a ella y se fueron con Abelardo de la Espriella, que es ultraderecha y enemigo de la adopción y el matrimonio gay. Oviedo prácticamente igualó la votación en las consultas obtenida por los votos nulos y no marcados (1.200.000 largos). Oviedo dijo que sí hubo genocidio en Gaza, mientras Paloma es una negacionista del sionismo.

La conclusión es que en el progresismo hubo disciplina y no votaron las consultas, con lo cual se puede contar con 12 millones para Cepeda en la primera vuelta, más buena parte de los que se fueron con Oviedo, y el centro que no despegó (ni Fajardo ni Claudia, que están en el 4% o margen de error). También es obvio que el Frente por la Vida se desinfló, así como el movimiento de Carlos Caicedo, los cuales se irán con Cepeda en su gran mayoría.

Los amigos de Clara López, de Murillo y Lizcano serán contados, pues una buena parte de sus votos, como los de Caicedo mismo, se irán con el ganador de la jornada, como lo demuestran las encuestas elaboradas por medios de la derecha tradicional como RCN.

Es un error triunfalista de la derecha comparar lo obtenido en la “gran consulta” y los votos de Valencia con los obtenidos por Cepeda en octubre de 2025, dentro de la consulta popular para ordenar la lista cremallera y la opción de ser precandidato del Pacto Histórico a la presidencia. En esa ocasión la Registraduría sólo habilitó 20 mil mesas y esta vez fueron 126.000 mesas, por lo cual no es comparable, además de ser época fría electoralmente hablando y donde sólo votó la militancia de izquierda.

EL JUEGO SUCIO DE LA DERECHA

Uribe y la derecha reaccionaria está tratando de enlodar el buen nombre del Gobierno, cuyo Presidente alcanza topes de popularidad del 50% ad portas de terminar su mandato, fenómeno jamás visto.

La noticia de apertura de indagaciones preliminares en Fiscalías de Manhattan y Brooklyn contra Petro, por presuntamente reunirse con narcotraficantes, hacen parte de la arremetida de la derecha en Estados Unidos para dañar la carrera política de Petro y su sucesor Iván Cepeda. No hay la menor prueba de que ello se haya producido y es una orquestación del lobby derechista colombiano en New York, Miami y Washington. Ya se había descubierto la trama, por fortuna desmentida en la reunión entre Trump y Petro de febrero.

 

Uribe también le ha dado por señalar a Iván Cepeda de colaborador de la guerrilla de las FARC, cuando su trabajo como defensor de Derechos Humanos y constructor de Paz desde el Movice y otros escenarios jamás lo ha vinculado a la combinación de formas de lucha. Su sincera entrevista con Daniel Coronel vista por 300 mil personas así lo demuestra. Mucho menos presionar para que los armados ilegales voten por él y en contra de los uribistas en varias regiones del país, o que con Petro generaron el ambiente para el crimen del derechista Miguel Uribe Turbay, investigación que se aclaró señalando a los verdaderos responsables (Nueva Marquetalia, que confronta con el Gobierno) y cómo el padre y candidato presidencial Miguel Uribe Londoño acusó a María Fernanda Cabal y a Paloma Valencia de presionar a su hijo dentro del Centro Democrático, generándole un clima de intranquilidad y zozobra. Sobre este punto pueden leer mi artículo publicado en la Revista Sur respecto a la ruptura del matrimonio Lafaurie con Uribe. El propio Fernando Londoño Hoyos abandonó el uribismo y se fue con Abelardo. Hay crisis en la derecha.

Este tipo de arremetidas, ya conocidas, las plantean muy bien varios autores: Jorge Alemán (“Ultraderechas”), Giuliano da Empoli (“la hora de los depredadores”), Natascha Strobl (“La nueva derecha. Un análisis del conservadurismo radicalizado”) y Douglas Murray (“democracias y cultos a la muerte”).

La utilización de la “posverdad” como instrumento para enlodar al adversario con falacias es típico de este tipo de ejercicios. La foto de Cepeda que sale en redes con Santrich y Márquez, es un buen ejemplo., Es evidente que Cepeda estuvo colaborando en La Habana en el proceso de paz, que logró sortearse exitosamente. Pero él no sabía que después –fruto de un entrampamiento de NHMN- ellos volverían al monte como disidencias de las antiguas FARC. Humberto de la Calle Lombana y Juan Manuel Santos tampoco lo preveían. Achacarle el fracaso de ese proceso, o de la paz total de Petro, a Cepeda, es un infundio. Y decir que es un “guerrillero comunista encubierto” es una calumnia. O en Antioquia lo que hizo la derecha uribista de la Asamblea de declarar “persona no grata” a Cepeda –lo cual está prohibido por la ley- por decir que Antioquia era cuna del paramilitarismo. Los estudios de Álvaro Villarraga demuestran que nació en Puerto Berrío y que no es gratuito que Uribe fomentara las Convivir cuando fue gobernador y cómo las masacres de Segovia y Remedios hacen parte de ese panorama, junto a la presencia de los Castaño, Pablo Escobar, el crimen de Jesús María Valle, etc.

CONCLUSIONES

El Pacto Histórico llegó para quedarse. La coyuntura electoral permite concluir que la mayoría de la población votante acompañó la opción progresista y que a la derecha no le alcanza para ganar la Presidencia el 31 de mayo en la primera vuelta. Por ello, apelan a todo tipo de infundios que pretenden enlodar el nombre de Petro y de Cepeda. Las multitudinarias manifestaciones en plazas de por lo menos 80 municipios, demuestran que el pacto Histórico y sus propuestas conectan con las bases. Por el contrario, la derecha, carente de propuestas, se centra en atacar al Gobierno y a Cepeda con falacias argumentativas. Sus reuniones son precarias. El centro está prácticamente desaparecido. Se requiere que las semanas previas a las elecciones del 31 de mayo se realicen alianzas significativas, como la adhesión de Juan Fernando Cristo (santista purasangre que suma unos 300 mil votos), y se recorran los municipios faltantes para acompañar las aspiraciones a derrotar un modelo necropolítico que ha generado desigualdad y muerte. Es clave conquistar las bases de Murillo, Clara López, Lizcano, Roy y Caicedo, entre otros, para afianzar el triunfo. También conquistar un centro cada día más lejano de ser opción de poder. La fórmula de Aida Quilcué en la vicepresidencia llama a votar por lo menos a medio millón de población originaria a favor de la inclusión y en contra de la segregación que propuso Paloma Valencia, de dividir el Cauca en dos zonas: una para los “blancos” y otra para los indígenas (apartheid criollo). El pueblo está reconociendo la coherencia y el pundonor de Cepeda y lo reconocerá en primera vuelta. La gente ya tiene conciencia e identifica quiénes gobernaron el país en 200 años generando la enorme desigualdad reinante y los castigará ejemplarmente en las urnas el 31 de mayo.

Luis Bernardo Díaz, Asociación Americana de Juristas

Foto tomada de: Canal Institucional

 

 

 

 

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