Especial atención se dedica a la mediación que ejercen en la producción de la información y en la orientación de los viejos y nuevos medios de comunicación y de los propios periodistas, las culturas políticas con su carga de renovados radicalismos ideológicos de derecha e izquierda, convicciones, esperanzas, utopías, como también prejuicios, prevenciones, odios y descalificaciones de quienes se sitúan en otras orillas ideológico-políticas.
Un apartado final pone el foco sobre algunos problemas del desempeño del Pacto Histórico y del presidente Petro que no deberían pasar desapercibidos en el discurso y la propuesta del candidato de la izquierda Iván Cepeda si su intención es construir una propuesta política amplia que trascienda las limitaciones del petrismo.
Transformaciones tecnoculturales en el sistema mediático con la digitalización y virtualización crecientes. Una nueva esfera pública híbrida y fragmentada y unos cambios en los hábitos de los nuevos públicos que hacen difícil y compleja la comunicación de la sociedad
Con el crecimiento y expansión social de plataformas como Facebook, Twitter, YouTube, Instagram, TikTok, por nombrar solamente algunas, la crisis de los periódicos impresos y de la lectura de prensa, y el desplazamiento progresivo de la televisión del lugar central que tuvo en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, se configura en lo que va corrido del siglo XXI, en Colombia y en América Latina, una nueva esfera pública híbrida y fragmentada. Con la multiplicación de pantallas ligadas al crecimiento vertiginoso de la telefonía celular en su integración con la microelectrónica y los soportes de imagen, la difusión de los teléfonos inteligentes y las tablets, se configura una inscripción progresiva de los jóvenes y adolescentes en las nuevas modalidades digitales y virtuales de la comunicación. Aparece, producto de estos procesos, la figura del prosumer o “prosumidor”, consumidor y al mismo tiempo productor de mensajes y todo tipo de textos y discursos multimedia y transmedia, orales, escritos y audiovisuales ligados al diseño gráfico, la fotografía, el cine y el video, circulantes en la web.
Esto va a tener unas implicaciones políticas insospechadas en la medida en que muchos ciudadanos que antes no se expresaban públicamente ni sabíamos de sus inquietudes políticas, sociales o estéticas, ahora van a poder expresarse a través de las redes sociales digitales y van a poner a circular masivamente sus conocimientos, talentos y virtudes, como también sus prejuicios, ignorancias y animadversiones.
Un efecto resultante de todos estos procesos es la pérdida o fuerte erosión en el nuevo ecosistema informativo y comunicativo que se ha venido configurando, de la función de intermediación que ejercían los medios de comunicación tradicionales y el periodismo. La situación que se configura es compleja, porque además de la segmentación y personalización de la información inducidas por los algoritmos bajo el nuevo orden político-comunicativo del “capitalismo de plataformas” (Srnicek, Nick, 2018) y la lógica de “el filtro burbuja” (Pariser, Eli, 2017) con todos sus efectos de fragmentación, asistimos a la conformación de un sistema comunicativo segmentado además por la crisis de audiencias de los medios de emisión abierta (broadcasting), de la televisión y la radio y del consumo de periódicos y revistas. El consumo de estos medios convencionales provenientes de los años de hegemonía de la comunicación del broadcasting, se mantiene principalmente en las generaciones mayores, en el mundo de los adultos, mayores de 50 y 60 años.
Frente a la situación de los años 90 cuando la televisión estaba en su pico más alto de popularidad en América Latina y cuando los analistas de medios afirmábamos con total seguridad que “lo que no pasa por la televisión no existe”, hoy día la centralidad de ese medio en la vida social es un fenómeno del pasado. Pero el tema crucial es no sólo que la televisión abierta ya no tiene esas funciones de integración que se le atribuían y que efectivamente ella tenía años atrás, sino que, en el actual ecosistema comunicativo dominado tendencialmente por las redes sociales, no está para nada clara la necesaria función de intermediación de los medios entre clases sociales, regiones, generaciones, etnias, géneros y diversidades sexuales, experiencias barriales y veredales urbanas y campesinas, entre otras. Expresándolo coloquialmente, el asunto está en que no hay ningún medio de comunicación en que se puedan encontrar la mayoría de los colombianos.
Junto a la crisis del periodismo y los medios tradicionales, desafiados por los nuevos medios digitales que cada vez les disputan más sus audiencias, aparecen también nuevas figuras que erosionan o disputan la legitimidad del periodista tradicional, como los influencers, los youtubers o las celebridades convertidas en opinadores en las redes digitales. Nuevos medios y formatos como los podcasts, Instagram, canales en You Tube, Tik Tok, atraen mucho más a los jóvenes y adolescentes que ya no están atados como las viejas generaciones a rutinas de consumo como el periódico a la hora del desayuno o el noticiero de las 7:00 de la noche a la vuelta del trabajo. Las nuevas generaciones no consumen prensa, no ven noticieros televisivos, ya no siguen fielmente las emisiones radiales del modelo 6:00 AM-9:00 AM creado por Yamid Amat y convertido luego en el modelo de la radio informativa de la mañana en Colombia, no saben qué es un editorial, como tampoco leen columnas de opinión para formarse políticamente como “ciudadanos bien informados”, tal como los viejos ciudadanos ilustrados nos formamos en nuestra relación con los medios. Tienen o están construyendo unas nuevas maneras de informarse que los mayores tenemos que conocer mejor, antes que descalificarlas, entre retazos y segmentos de los medios tradicionales y sus nuevos consumos virtuales en plataformas, medios y redes sociales digitales.
El nuevo contexto histórico-político no siempre comprendido de emergencia y consolidación de una izquierda legal y civilista
El proceso de paz del gobierno de Juan Manuel Santos (2012-2016), exitoso a pesar de la pérdida del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 refrendatorio de los acuerdos de La Habana[1], logró reincorporar a la vida civil al grueso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Farc, una de las guerrillas más poderosas en el mundo en términos militares. Ese fin militar de las Farc como guerrilla izquierdista opositora frente al establecimiento, significó un quiebre crucial para la cultura política colombiana: la ruptura de la asociación izquierda-guerrilla en el imaginario de los colombianos. A pesar de las disidencias que aparecieron posteriormente y no obstante el fortalecimiento durante los gobiernos de Iván Duque y Gustavo Petro de esos remanentes de las Farc, la opinión pública y los expertos reconocen en esas fuerzas más unos objetivos delincuenciales de enriquecimiento ilícito a través de la economía de la droga y de la extorsión, que un renovado proyecto político-militar de izquierdas.
El significado del acceso al poder de Gustavo Petro y del Pacto Histórico. Vinculación de una nueva camada burocrática de izquierda o centro-izquierda
La llegada al poder de Gustavo Petro y del Pacto Histórico, condensa y expresa décadas de luchas de movimientos sociales campesinos, obreros, indígenas, afrocolombianos, de empleados públicos, trabajadores informales, mujeres populares y minorías sexuales, grupos históricamente subordinados y excluidos política, social y simbólicamente.
Más allá de la evaluación del desempeño político y administrativo del gobierno del Pacto Histórico y de la personalidad compleja, polémica y contradictoria del presidente Gustavo Petro, tenemos que reconocer que fue su figura y su liderazgo político los que posibilitaron la llegada de la izquierda política y social al poder presidencial, por primera vez en la historia de Colombia.
Al ejercicio administrativo del gobierno del Pacto Histórico se ha vinculado una nueva burocracia que no había tenido acceso al poder (reclutada del sindicalismo, de los movimientos sociales, de las organizaciones no gubernamentales, de la academia progresista y de los antiguos militantes del M-19), cuyo desempeño habría que evaluar. No creo que el balance integral de ese desempeño administrativo corresponda necesariamente al desastre y al caos que pregonan las voces agoreras de la derecha política, que huérfanas en estos cuatro años de gobierno de la izquierda, de poder y de cargos públicos, suelen producir esas visiones maximalistas en sus discursos públicos acerca del desempeño del gobierno Petro. Una evaluación juiciosa, del desempeño del gobierno, por supuesto, no puede eludir temas como la corrupción a nivel de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y de Desastres UNGRD o la deficiente gestión no solo de la ministra Francia Márquez, sino del conjunto del gobierno, en el manejo del Ministerio de la Igualdad.
Podríamos decir, concluyendo la idea central de este apartado, que del 2016 hasta nuestros días, pasando por estos cuatro años de gobierno del Pacto Histórico, en que hemos asistido a su consolidación como partido y como movimiento, la izquierda “llegó para quedarse” y así llegare a sufrir un revés en las próximas elecciones presidenciales de 2026, mantendrá en el Congreso de la República y a nivel de la opinión pública, una presencia significativa.
Los medios y el periodismo dominantes ante estas nuevas realidades de la política
Ante esta nueva configuración de la cultura política los grandes medios de comunicación dominantes (la revista Semana, RCN Televisión, los periódicos El Tiempo y El Colombiano, Caracol Televisión y los informativos radiales de la mañana), no han estado a la altura del reto de llevar a cabo un cubrimiento informativo ponderado y de calidad del primer gobierno de izquierda en la historia del país. Han favorecido una visión negativa del gobierno de Gustavo Petro que no le reconoce ningún mérito, que se centra principalmente en sus desaciertos, dirigiendo su crítica preferentemente a la figura del presidente y construyendo como tendencia un panorama supuestamente desastroso de la gestión gubernamental[2].
En ocasiones, ante la evidencia de los datos, que sin ser necesariamente indicadores de un desempeño extraordinario del gobierno, no evidencian ningún desastre en la gestión económica (la inflación pasó de 9.3 en 2023 a 5.20 a diciembre de 2024 y a 5.10 a fines de 2025; el desempleo de 11.3 a mediados de 2022 a 8.2 a febrero de 2025; la incautación récord de 883,8 toneladas de cocaína durante 2024; el auge del turismo con la visita a Colombia durante el mismo año de 6.696.835 personas no residentes; el éxito de la Conferencia de las Partes de la Biodiversidad COP 16 en la ciudad de Cali en noviembre de 2024 o el crecimiento de la economía en 3.4% en el tercer trimestre de 2025[3], destacado por The Economist y la OCDE), algunos de estos medios se ven obligados a reseñar, a veces un poco a regañadientes, estas cifras[4].
Varios medios y periodistas aparecen presos de la vieja actitud antizquierdista y anticomunista dominante por tantas décadas en la cultura política colombiana, que no le reconoce ningún aporte ni nada positivo a la izquierda, que la descarta y la descalifica de plano, o de la cultura política del uribismo que auguraba y sigue anunciando el deslizamiento del gobierno Petro hacia el “castrochavismo”, “la entrega del país a Cuba” o la conversión de Colombia en una nueva Venezuela con un presidente perpetuado en el poder, una economía estatalizada y anticapitalista[5]. Parecen incapaces de concebir un gobierno democrático liderado por la izquierda o un sistema político donde la izquierda pueda jugar un rol positivo en la construcción y fortalecimiento de la democracia. El ejemplo más patético fue la cantinela intolerante y excesiva de Luis Carlos Vélez como conductor principal de la emisora radial FM de RCN Radio contra el presidente Petro y la COP 16 de Cali, que llegó a tal intensidad que condujo a que fuera relevado de su cargo por los directivos de esa cadena radial.
Las excepciones frente a ese periodismo dominante que toma partido en medio de las polarizaciones colombianas del primer tercio del siglo XXI (uribismo vs santismo y más recientemente uribismo y otras derechas vs petrismo y viceversa), son el diario El Espectador, equilibrado frente al gobierno y crítico de las cosas mal hechas en sus políticas públicas y en el desempeño presidencial; el teleinformativo independiente “Noticias Uno” que destaca los logros y critica sus errores; la revista Cambio, donde el presidente ha tenido espacio en importantes entrevistas con Daniel Coronell que han implicado las necesarias preguntas críticas pero también respeto y atención por la figura presidencial; y el canal Cablenoticias, que ha mantenido un modelo centrado en la información noticiosa nacional e internacional elaborada con rigor, como también en algunos espacios de opinión pluralistas, manejados con equilibrio noticioso y profesionalismo.
Considero pertinente llamar la atención sobre el desempeño profesional y equilibrado de estos medios, a los cuales podríamos sumar otros medios independientes digitales como Razón Pública, Cuestión Pública, Vorágine, o la revista 070, que siendo críticos con el gobierno, no se inscriben en el antipetrismo programático. Y resulta importante tener esto presente, porque en varias ocasiones el presidente Petro ha hecho generalizaciones indebidas sobre el conjunto de los medios de comunicación, los periodistas y las mujeres periodistas, como enemigos de su gobierno, “periodistas prepago”, “las muñecas de la mafia”[6].
Debo destacar en este grupo de medios y periodistas no militantes y medianamente equilibrados frente al gobierno del Pacto Histórico, el papel jugado por el Noticiero CM& y por su conductor Yamid Amat, por cuyo espacio de entrevistas “Pregunta Yamid”, pasaron todos los ministros y altos funcionarios del gobierno del Pacto Histórico durante los dos años de esta administración en los que funcionó el teleinformativo, antes de salir del aire debido a dificultades económicas. Allí pudimos escuchar las voces de los nuevos funcionarios del gobierno del Pacto Histórico, entrevistados con respeto y atención por parte de Yamid Amat: la líder indígena Leonor Zalabata, nombrada embajadora ante Naciones Unidas; el economista Jorge Iván González, director de Planeación Nacional; la ministra del Medio Ambiente Susana Muhamad, la congresista ponente de la reforma laboral María Fernanda Carrascal; el canciller Luis Gilberto Murillo; el director de la ADRES Félix León Martínez; la ponente de la reforma a la salud Martha Alfonso; el director de la UNGRD Carlos Carrillo, el director de la DIAN , Luis Carlos Reyes , entre otros). En medio del respeto y la atención por sus entrevistados, nunca faltaron las preguntas críticas, pero siempre Yamid apareció como un periodista curioso, interesado en conocer y aprender de la vida, las trayectorias y los conocimientos de las funcionarias o funcionarios entrevistados.
Pérdida de credibilidad de los grandes medios y del periodismo corporativo dominante
Además de las transformaciones tecnológicas, tecnoculturales y estéticas que están afectando a las audiencias de los medios y que abordamos arriba, los grandes medios de comunicación han venido perdiendo prestigio, no solamente en Colombia, percibidos por un amplio sector de las audiencias, como ligados a la defensa de los intereses corporativos de sus dueños, antes que del interés público o del interés común. Hay también una extendida percepción de que los conductores de opinión al frente de estos medios corporativos toman partido en favor de las posiciones del establecimiento político y que han perdido independencia y autonomía para señalar responsabilidades y abusos de los poderes económicos y políticos.
El crecimiento de plataformas de medios digitales independientes, varios de ellos dedicados al periodismo de investigación, ha llevado también a que sectores de las audiencias trasladen su atención a este tipo de medios.
Presentaré algunos casos y algunas coyunturas de los años recientes en que considero que los grandes medios de comunicación colombianos, sus cabezas dirigentes y sus muy visibles conductores han fallado en sus cubrimientos noticiosos, incurrido en sesgos y han generado cuestionamientos y distanciamientos de parte de sus audiencias.
En distintas situaciones, inmersos en las polarizaciones que han marcado la política en el primer cuarto del siglo XXI en Colombia a las cuales me refiero en varios apartados de este artículo, los grandes medios corporativos, sus dueños y muchos de sus periodistas han tomado partido y han adoptado posiciones y líneas editoriales político-ideológicas oficialistas y en ocasiones al servicio de intereses político-partidarios.
El caso más flagrante, es el de la revista “Semana”, en la que a partir de su adquisición por parte del grupo empresarial Gilinski en 2020, se hizo muy clara su nueva orientación político-ideológica, bajo la dirección de Vicky Dávila, a favor de las visiones y posiciones de la derecha uribista[7]. Los públicos de medios bien formados, ilustrados, conocedores del buen periodismo, que apreciaban la anterior revista Semana, su unidad investigativa y la calidad de sus columnistas, migraron hacia otras publicaciones.
Otra situación comprometedora se presenta durante el gobierno de Iván Duque (2018-2022) donde no hubo una crítica de parte de los grandes medios a la orientación política del inexperto y soberbio presidente que junto con sus ministros del Interior (Nancy Patricia Gutiérrez, Daniel Palacios) y de Defensa (Guillermo Botero, Carlos Holmes Trujillo, Diego Molano) resolvieron desconocer de manera burda el derecho ciudadano a la protesta social y desatar una fuerte represión contra el movimiento social y los jóvenes de las “primeras líneas” antes, durante y después del Paro Cívico de Abril de 2021.
La información de los grandes medios televisivos y radiales sobre el Paro Cívico de abril de 2021 que se extendió unos tres meses, privilegió la presentación de las “Primeras Líneas” juveniles que apoyaron el paro, organizaron los bloqueos de las vías y enfrentaron a la fuerza pública en las ciudades, como delincuentes y terroristas urbanos[8]. El teleinformativo Noticias Caracol y los medios corporativos dominantes adhirieron y repitieron permanentemente la cifra oficial de 19 muertos por la represión policial en Cali, Bogotá y otras ciudades, ofrecida por el Fiscal General Francisco Barbosa, de filiación uribista y amigo personal del presidente Uribe desde sus tiempos de universitarios.
Pero un conjunto de medios alternativos como Canal 2 de José Alberto Tejada, Vorágine, Cuestión Pública, La Oreja Roja, Cero Setenta, entre otros, haciendo trabajo de campo sobre el terreno, mostraron la gravedad de la represión policial en los barrios periféricos de algunas ciudades. Periodistas de estos medios alternativos o independientes, en diálogo con funcionarios de la Personería, la Defensoría del Pueblo, con personal médico y paramédico que atendía desde Brigadas Médicas a la población afectada en medio de las protestas, los enfrentamientos con la Policía y la represión policial, lograron producir historias menos oficialistas y más veraces que las de los grandes medios y consolidar listas mucho más precisas de víctimas de la represión policial la cual puede haber llegado a 70-80 personas.[9]
Tanto en el caso de la brutal ofensiva de la Policía en el barrio de Siloé en Cali, como en el caso del abuso de la fuerza por parte de un grupo de policías contra una joven en las protestas en Popayán, las transmisiones en video o a través de Facebook Live por parte de ciudadanos convertidos en reporteros a través de sus celulares y computadores, le mostraron a ese otro país y a esos otros públicos que no se informan a través de los medios dominantes tradicionales, la gravedad de lo que estaba ocurriendo[10].
Del análisis de estos cubrimientos diferenciados de la protesta social por medios corporativos dominantes y medios alternativos o comunitarios digitales, podríamos sacar la conclusión de que los grandes medios en coyunturas críticas para los gobiernos tienden a constituirse en defensores incondicionales o automáticos del status quo. Silencian o subinforman también sobre los abusos de la policía, sus violencias, violaciones y ultrajes contra las mujeres y contra miembros de la población LGTBQ.
Otro evento donde se evidenció claramente la parcialidad de los medios corporativos, esta vez en relación con la figura del presidente Petro, fue el cubrimiento de los hechos ocurridos la tarde del sábado 7 de junio de 2025, cuando se produjo el atentado contra el candidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Esa tarde seguí en plan de análisis de medios, toda la transmisión televisiva de Noticias Caracol desde el momento inmediatamente posterior al atentado, hasta la intervención televisada del presidente Gustavo Petro en la noche. Mi evaluación del “mensaje preferente” transmitido por ese teleinformativo a su audiencia esa tarde, es que el presidente Petro tenía gran parte de la responsabilidad por la ocurrencia de ese hecho, debido a su discurso intolerante con la oposición. Ese mensaje preferente propuesto por el telenoticiero se construyó no solo con el discurso del propio medio sino con las voces de los entrevistados como parte de “las reacciones a la noticia”. Me llamó la atención que el noticiero, en boca de su director de noticias, mostrara el tweet del Secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, absolutamente abusivo y parcializado frente a la figura del presidente Petro, en el que el funcionario planteaba la supuesta responsabilidad del mandatario en la ocurrencia de ese hecho, sin ningún distanciamiento crítico frente al mensaje de Rubio y sí con un gran gesto de preocupación por las implicaciones de estas declaraciones para el gobierno colombiano y sus relaciones con Estados Unidos. No quiero necesariamente sugerir que este tipo de cubrimientos periodísticos con sus “mensajes preferentes” respondan a una intencionalidad deliberada, racionalmente concebida por los periodistas o conductores de noticias, por lo menos en este caso de Noticias Caracol. Creo más bien que responden a actitudes naturalizadas de una cultura política dominante durante muchas décadas en Colombia, no solo en el periodismo y la comunicación masiva, y que tal vez funcionan de forma inconsciente, de subordinación y reverencia frente al poder norteamericano.
El siguiente es el texto del tweet colocado por Marco Rubio:
“Estados Unidos condena en los términos más enérgicos el intento de asesinato del senador Miguel Uribe. Este es una amenaza directa a la democracia y el resultado de la retórica violenta de izquierda que proviene desde los niveles más altos del gobierno colombiano”[11].
Sin negar las contribuciones del presidente Petro desde su discurso confrontacional al clima general de polarización en Colombia, resulta absurdo atribuirle responsabilidad directa a su discurso sin ningún argumento que demuestre convincentemente y con hechos y encadenamientos claramente articulados, que su discurso condujo al atentado contra Miguel Uribe Turbay. El tweet de Marco Rubio desconoce que la polarización colombiana tiene muchas causas y muchas fuentes, como lo argumentamos en varios apartados de este artículo[12]. Entre otras, el propio discurso intransigente del entonces precandidato Miguel Uribe Turbay, pero también de las precandidatas de la derecha uribista, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, contra la izquierda política y contra el presidente Petro, pero también contra el ex presidente Juan Manuel Santos a quien tildan de manera recurrente desde una matriz casi religiosa, de “traidor”.
Otros cambios y permanencias en la cultura política que han favorecido la polarización: la erosión progresiva del prestigio del expresidente Uribe y el conocimiento público de los crímenes y delitos ligados a su gobierno
De 2010, cuando culmina el segundo gobierno de Álvaro Uribe, a nuestros días, se descubrieron progresivamente ya no solo por algunos investigadores, medios de investigación y periodistas críticos, sino por amplios sectores de la opinión pública colombiana, las alianzas del presidente Uribe Vélez y de muchos de sus políticos aliados con los paramilitares, el despojo de las propiedades de millones de campesinos por parte de esa alianza de la parapolítica, así como las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes pobres y marginados de barrios periféricos de nuestras ciudades por miembros del ejército, mal llamadas “falsos positivos”, para aumentar las cifras de supuestos guerrilleros abatidos en combate. Se conocieron también ampliamente, en estos 16 años después del fin del gobierno Uribe, las relaciones de Álvaro Uribe Vélez y su hermano Santiago con los paramilitares y el grupo de Los 12 Apóstoles. Poco a poco fueron judicializados y condenados varios de los altos funcionarios de los gobiernos de Uribe Vélez. como Jorge Noguera Cotes, director del DAS, quien le facilitaba a los paramilitares listados de sindicalistas y dirigentes sociales a asesinar en la Costa Caribe; también Sabas Pretelt de la Vega y Diego Palacios, ministros del Interior y de la Protección Social, condenados por comprar el voto de los parlamentarios Yidis Medina y Teodolindo Avendaño para cambiar la Constitución y aprobar la reelección del presidente Uribe. También María del Pilar Hurtado, directora del DAS, condenada por las interceptaciones telefónicas conocidas como “chuzadas” a magistrados de las altas cortes, políticos opositores y periodistas críticos del gobierno.
Ese progresivo destape que ya había empezado durante el segundo gobierno de Uribe, hacia 2008, de las alianzas non-sanctas del expresidente, de la intolerancia del mandatario hacia la Corte Suprema de Justicia a la que espió a través del DAS y llegó a instalarle micrófonos en su sala central para escuchar sus deliberaciones y posibles sentencias, ha generado en amplios sectores de las nuevas generaciones y en numerosos grupos estudiantiles que han despertado a una cierta conciencia política sobre el pasado reciente del país, mucha indignación y rabia frente a la figura del expresidente Uribe Vélez, sus crímenes y delitos. De ahí el saboteo y el abucheo a sus visitas e intervenciones orales en recintos universitarios y en plazas públicas en los últimos años.
Estas generaciones jóvenes toman también distancia frente a los medios de comunicación corporativos por no haber denunciado los crímenes del paramilitarismo contra las comunidades campesinas durante los años 90 del siglo pasado y a inicios del siglo XXI y por cuidarle la espalda y la imagen pública al ex presidente desde el punto de vista informativo y simbólico. Ya no son aquellos días cuando el presidente Uribe, incluso hacia el fin de su segundo mandato, tenía en las encuestas índices de popularidad del 70-80%.
Mientras esto ocurre, la derecha política uribista sigue invocando a Uribe Vélez como “el mejor presidente de Colombia en toda su historia”, permanece anclada en sus fijaciones ideológicas como aquella de “Santos Traidor” que no le perdona al expresidente Juan Manuel Santos haberse distanciado de Uribe y de su política de “seguridad democrática” y haber adelantado negociaciones de paz con las Farc. Mucho menos han logrado asimilar estas fuerzas de derecha, las instituciones de la justicia transicional que Santos promovió y blindó jurídicamente luego de salvar el proceso de paz después del hundimiento del SÍ en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 a través de negociaciones con varios de los partidarios del NÓ. No reconocen por supuesto ninguna contribución de la izquierda y del gobierno Petro a la democratización de la sociedad, y a su candidata Paloma Valencia solo se le ocurre en sus intervenciones de campaña, recordarle a la gente el programa asistencialista de Uribe Vélez “Familias en Acción”, como el gran ideal de política social. El odio a Petro no les permite ver los avances en lo social bajo el gobierno del Pacto Histórico y muchas otras razones inciden para que no logren configurar una propuesta política y social atractiva para los colombianos más allá de la mano dura contra las disidencias guerrilleras ocurridas luego del Acuerdo de paz de 2016.
Pero volviendo al tema del desprestigio de Uribe Vélez entre las nuevas generaciones progresistas hay que tener en cuenta que el expresidente mantiene, pese a la desacralización de su imagen, unos altos índices de favorabilidad en las encuestas que oscilan alrededor del 45-50%. En esa opinión favorable cuenta mucho su pasado de lucha eficaz contra las Farc bajo su gobierno. Esos índices de favorabilidad del expresidente se mantienen y pueden crecer en la medida en que la política de paz total de la izquierda en el poder muestra resultados muy precarios y mientras se fortalece la inseguridad y las acciones armadas de las disidencias de las Farc en varias regiones del país.
A la izquierda política, cuyo fuerte no ha sido la seguridad militar y que privilegia con argumentos respetables la seguridad humana, le hace falta diseñar una política militar que acompañe esa política de seguridad humana con elementos de disuasión y confrontación militar de las amenazas armadas que hoy día le disputan la legitimidad al Estado y a los gobiernos nacionales en distintos departamentos del país: Chocó, Cauca, Catatumbo, Caquetá, Putumayo, sectores de la Costa Caribe, entre otros.
La propuesta populista de Gustavo Petro en un país de populismo frustrado y de histórica dominación oligárquica. Las contribuciones del discurso presidencial a la polarización
La propuesta discursiva del presidente Petro reivindica la figura del pueblo y de sus luchas históricas, en un país como Colombia, donde a diferencia de Argentina (Juan Domingo Perón y Evita), México (Lázaro Cárdenas) y Brasil (Getulio Vargas), países en que el populismo tuvo una presencia política y simbólica central para la constitución de la cultura política, se mantuvo durante varias décadas un sistema oligárquico de dominación. En Colombia, la fase o la posibilidad populista se frustra con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, con el golpe militar contra Gustavo Rojas Pinilla en 1957 y con el fraude en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, siendo Carlos Lleras Restrepo el presidente, que impidió la llegada a la presidencia del candidato Rojas Pinilla, esta vez por la vía electoral, en abierto desafío al dominante y excluyente monopolio liberal-conservador del Frente Nacional.
El populismo político clásico tuvo en América Latina y principalmente en la Argentina peronista, un impacto positivo en el reconocimiento cultural y simbólico de las masas populares y de sus luchas por derechos y por la igualdad, movilizando simultáneamente importantes elementos nacional-identitarios en el discurso y la política cultural[13].
Hay que tener en cuenta, que además de la frustración del populismo clásico de los años 30, 40 y 50 del siglo XX, Colombia va a vivir con los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez entre 2002 y 2010, un populismo de derecha que estimuló el culto personalista al “Gran Colombiano” – que se mantiene en nuestros días en muchos de sus seguidores- y que intentó adueñarse de lo comunitario con la retórica del “Estado Comunitario” y sus “consejos comunitarios” televisados de los sábados. Al mismo tiempo, Uribe Vélez estimuló una fuerte polarización de la sociedad colombiana, entre, de un lado, sus partidarios y “ciudadanos de bien” que apoyaban su política de “seguridad democrática”, y de otro lado, los magistrados de las Altas Cortes, periodistas, intelectuales, defensores de derechos humanos y políticos opositores críticos de su gobierno, a quienes el presidente convirtió desde su discurso público en “guerrilleros vestidos de civil”, “partidarios de las Farc” o “enemigos de la seguridad democrática”[14].
Uribe Vélez pudo polarizar a la sociedad, de manera rentable para su proyecto político de la “seguridad democrática”, arrinconando a los opositores, gracias a su exitosa política de contención militar de las Farc que con sus logros militares (“Plan Patriota” en el sur del país y expulsión de las Farc de Cundinamarca), y con el apoyo de los grandes medios de comunicación, se ganó el respaldo de amplísimos sectores de la sociedad, logrando durante sus dos gobiernos -no obstante los graves escándalos que atravesaron su gestión- índices de favorabilidad en las encuestas entre el 70 y el 80%[15].
El discurso confrontacional del presidente Petro como factor de polarización
El presidente Gustavo Petro, luego de unos primeros meses de intentar un gobierno de coalición con los partidos tradicionales, decidió romper la coalición y radicalizar su discurso en un tono claramente populista y confrontacional, en términos de pueblo contra oligarquía y de pobres contra ricos. Si bien ese discurso polarizador le permite fortalecer y cohesionar sus bases políticas con los petristas más incondicionales y obtener el respaldo fluctuante de un 30-35 % de los colombianos en las encuestas, cosa nada despreciable si tenemos en cuenta que a hoy, febrero de 2026, el Pacto Histórico es la fuerza política más grande del país, esta polarización, asentada sobre una popularidad mucho menor que la de Uribe Vélez cuando era presidente, no le permite ganarse al grueso de la opinión pública, como sí lo lograba el mandatario antioqueño, con sus logros en la confrontación militar con las Farc y con los grandes medios como caja de resonancia de sus avances militares[16].
La gran contradicción comunicacional del presidente Petro tiene que ver con cómo sus llamados discursivos al Acuerdo Nacional resultan cancelados o borrados de un plumazo con posteriores frases descalificatorias de los empresarios o de los congresistas, pronunciadas por él mismo. Resumiendo, “Petro contra sí mismo”. O “Las emociones de Petro traicionando al Petro negociador y de los acuerdos”. En varias ocasiones Laura Sarabia salía a corregir las declaraciones del presidente, a explicar qué era lo que verdaderamente él quería decir y matizar un poco el mensaje confrontacional que erosiona en la práctica los llamados a la concertación y al consenso. En alguna ocasión también el ministro del Interior Luis Fernando Velasco trató de explicar esta propensión al discurso confrontacional con el argumento de que “el presidente ha sido un gran luchador”, y que a él “le es muy difícil dejar de luchar”.
Creo que ese histórico y genuino luchador por los pobres que ha sido Gustavo Petro, que se emociona y él mismo emociona en sus discursos de plaza pública a esos sectores históricamente desheredados y descuidados por el poder, pudo haber hecho más conciencia que él es el gobernante de todos los colombianos, de los pobres y marginados, pero también de las clases medias y altas, incluidos los empresarios.
Hay que anotar también, que una de las innovaciones del discurso político del M-19 fue el reconocimiento y la visión positiva de las clases medias, tradicionalmente vistas despectivamente por las izquierdas marxistas como “compañeros de viaje” de la revolución proletaria, que tarde o temprano iban a defeccionar.
Con su discurso confrontacional el presidente Petro puede consolidar a la parte más radical de ese 30-35% de la opinión que lo apoya, mientras pierde a amplios sectores de las clases medias, pero también del pueblo e incluso de las clases altas que votaron por él buscando un cambio positivo para el país y cansados de la polarización ideológica y discursiva en la vida diaria y en las redes sociales.
Muchos ciudadanos, entre los cuales me incluyo, que no compartimos el bloqueo sistemático en el Congreso por parte de los congresistas opositores de importantes reformas y proyectos de ley del gobierno Petro, que se torpedean a través del ausentismo de los parlamentarios opositores para afectar el quórum y eludir de tajo la deliberación de los mismos; que tampoco compartimos la tendencial descalificación por parte de los medios corporativos, del gobierno Petro y de la propia figura presidencial; y que tampoco damos crédito al discurso de la derecha uribista que asocia el gobierno del Pacto Histórico al “castrochavismo”; sin embargo, no estamos de acuerdo con ese discurso polarizador del presidente Petro, pues estimula otras polarizaciones ya existentes contra la misma izquierda, y promueve una polarización general de la sociedad que no permite hacer acuerdos para sacar adelante programas y proyectos que la sociedad necesita pero que la polarización no permite apreciar en su importancia y necesidad (como el acuerdo para una transición efectiva hacia una paz estable y duradera). Esa polarización favorecida por el discurso confrontacional del presidente y líder carismático de la izquierda, tampoco favorece la conformación de una cultura política de izquierda democrática, pluralista, no caudillista, no conspirativa, con capacidad de seducir y atraer a otros sectores políticos y ciudadanos hacia su propuesta y lograr un reconocimiento amplio de esa izquierda democrática en el sistema político.
Radio Televisión de Colombia RTVC como propuesta de balance informativo frente a la información tendenciosa de los medios corporativos sobre el Gobierno del Pacto Histórico. Elementos positivos de la gestión de este canal.
Tal vez por la histórica falta de claridad y de conocimiento empírico concreto de los asuntos de la comunicación por parte de la izquierda política colombiana[17], el presidente Petro y su gobierno se dieron cuenta de manera muy tardía de la necesidad de tener un proyecto de comunicación gubernamental, tardanza que permitió que funcionarios de la administración anterior manejaran ese sistema durante un año y RTVC tuvo que pasar además por un episodio de algunos meses adicionales de manejo incompetente de la institución por la gerente finalmente nombrada, que debió dejar luego el cargo en medio de acusaciones de corrupción.
Ante el bloqueo informativo sobre las realizaciones del gobierno del Pacto Histórico por parte de un sector amplio del sistema corporativo privado de medios tradicionales de comunicación, el gobierno Petro decidió fortalecer el sistema de medios públicos de Radio Televisión de Colombia RTVC para comunicar sus proyectos gubernamentales y darle un espacio central a las iniciativas promovidas por su administración. Para eso nombró al periodista Hollman Morris con amplia experiencia en periodismo de derechos humanos, como gerente de RTVC.
Considero que esa decisión de apostarle al cubrimiento de los logros gubernamentales desde el canal público estatal es una decisión legítima y comprensible, en virtud de “la mala prensa” sobre el gobierno imperante en los medios corporativos, aunque riesgosa para los necesarios equilibrios que debe cuidar la información público-estatal, como lo veremos más adelante.
También se decidió encadenar la señal de Televisión del canal Señal Colombia y sobre todo su franja informativa y de opinión, con las 74 frecuencias de la Radio Nacional de Colombia distribuidas a lo largo de la geografía nacional y con las 20 emisoras de paz surgidas del acuerdo del Teatro Colón del gobierno Santos con las Farc de noviembre de 2016, para promover la visibilidad de regiones y territorios excluidos en los municipios objeto de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial PDET. Tampoco considero que, en principio, esa decisión fuera inconveniente pues permite compartir una información gubernamental y de interés público a distintas regiones rurales y periféricas de la nación y visibilizar al mismo tiempo los problemas, logros y valores culturales locales de esas periferias que los medios corporativos no logran cubrir[18]. Adicionalmente, los y las periodistas y corresponsales de esas emisoras locales de la Radio Nacional de Colombia adquieren visibilidad y reconocimiento regional y nacional, en formato televisivo, apareciendo en su puesta en escena con sus trajes cotidianos, sin la formalidad y elegancia de los presentadores y presentadoras de los noticieros corporativos, lo cual probablemente los acerca a sus audiencias popular-masivas.
Seguramente, todo este conjunto de colaboraciones y funciones integrativas de las y los corresponsales de las regiones de RTVC/Radio Nacional de Colombia, poniendo en diálogo a los distintos territorios del país, ha acercado a sus audiencias al formato de RTVC Noticias y ha incidido en sus preferencias para que el Premio India Catalina “al noticiero favorito del público”, haya sido concedido a RTVC Noticias[19].
Es importante precisar que en su presentación actual, en una versión más cercana a la puesta en escena populista, RTVC Noticias, iniciando su emisión, se autopresenta como “Premio India Catalina al noticiero preferido del pueblo”.
RTVC como plataforma de propaganda política a favor del presidente y del gobierno. La imposibilidad de la crítica en sus informativos a los desaciertos del gobierno del Pacto Histórico y de la figura presidencial
Considero que lo preocupante en el actual manejo de la orientación de la información en RTVC es que ha venido evolucionando hacia un modelo de propaganda de la gestión gubernamental y de amplificación de las acciones e intervenciones públicas del presidente Gustavo Petro, cuya presencia en tiempo televisivo en las emisiones del teleinformativo es absolutamente desmedida. Donde poco o nada se asumen los asuntos críticos, discutibles o controvertibles de las políticas de este gobierno, como tampoco las improvisaciones y salidas en falso discursivas y comunicacionales del presidente, que no son temas menores pues en varias oportunidades han afectado las relaciones internacionales y la propia legitimidad y respetabilidad en la política interna del gobierno del Pacto Histórico y de la figura presidencial[20]. El noticiero está excesivamente orientado a la defensa y promoción totalmente acrítica de la figura del presidente Gustavo Petro, el cual puede figurar dos, tres y hasta cuatro veces como noticia o como fuente de la noticia en una sola emisión. Considero que una visión autocrítica del medio público-estatal frente al gobierno de turno y frente al ejecutivo es necesaria para la propia salud del proyecto gubernamental, para la autonomía y relativa independencia del medio público y para el pluralismo ideológico-político y la democracia informativa.
Los medios públicos deben por supuesto informar con equilibrio sobre los proyectos gubernamentales, pero deben ser medios del conjunto de la nación, que reflejen las diferencias y tensiones políticas, sociales, ideológicas, culturales. Deben ser medios donde la oposición pueda presentar también sus opiniones y posiciones políticas. El compromiso de los medios públicos debe ser sobre todo con la verdad, no con la militancia política o partidaria. He visto emisiones completas de RTVC Noticias dedicadas totalmente en cuanto al tiempo televisivo del noticiero, a intervenciones del presidente. El martes 17 de febrero de 2025, la emisión central del informativo que inicia a las 7:00 de la noche (por alguna razón inició 11 minutos tarde yendo hasta las 8:30 de la noche), le dedicó 27 minutos (del minuto 22 al minuto 49) al recorrido del presidente en la Guajira y a su intervención en un acto público en Uribia. No hubo edición, presentación sintética de sus ideas en el evento, simplemente el noticiero se enchufó casi media hora en directo con el discurso del presidente. Mientras tanto, de las noticias enunciadas al comienzo de la emisión, por ejemplo, una sobre el conversatorio realizado en el nuevo “Estudio 1” de RTVC acerca de la evolución de la política exterior norteamericana de la Doctrina Monroe a la era de Donald Trump con profesores expertos en el tema, se emitió una nota muy rápida y superficial, igual a como lo hacen los informativos del sector privado con los temas académicos y con los temas internacionales.
El riesgo del oficialismo en la información noticiosa y en la construcción de la opinión en las propuestas de medios público-estatales es caer en visiones idílicas de la gestión del gobierno que refuercen autoencierros ideológicos de las audiencias que terminan recluidas en burbujas informativas como ha ocurrido con Fox News y sectores del Partido Republicano en los Estados Unidos, pero también con Noticias RCN y sectores del uribismo y de la derecha política en Colombia. Frente a la figura de presidentes autosuficientes y providenciales como Gustavo Petro, comprendemos que seguramente no resulta fácil para los periodistas de izquierda asumir la crítica del discurso presidencial, en buena medida porque históricamente en la cultura política de las izquierdas, a pesar de que siempre se habló mucho de “crítica y autocrítica”, en la práctica poco se ejerce frente a los propios dirigentes y en algunos periodistas parecen operar mecanismos de autocensura o de tratamiento indulgente frente a los errores y excesos del líder mesiánico y carismático con el cual tienen afinidades y al que en buena medida deben su trabajo y su visibilidad pública.
En la sección final siguiente llamo la atención sobre algunos temas problemáticos del desempeño del Pacto Histórico en estos tres años largos de gobierno, que podrían haberse convertido algunos de ellos dentro de los propios medios público-estatales, en lo que en los estudios sobre el periodismo se denominan “issues”, es decir, “asuntos de debate público”. Pero los planteo principalmente en relación con los temas de la agenda de campaña del candidato presidencial heredero de las banderas de Gustavo Petro, Iván Cepeda.
¿Será posible la autocrítica en el gobierno de la izquierda? Algunos problemas de la gestión del Pacto Histórico y del presidente Petro que el candidato Iván Cepeda debería abordar en los debates presidenciales, si quiere ir más allá de un proyecto estrechamente continuista del petrismo.
Uno de los problemas del gobierno del Pacto Histórico es que su figura central, el presidente Petro, es excesivamente discursivo. Ese exceso verbal que en sus versiones afortunadas le sirve para subrayar el valor de lo social, de la justicia y de la dignidad humana y para conquistar audiencias y partidarios de sus políticas, en otras ocasiones menos afortunadas produce referencias irrespetuosas o generalizantes a personas o grupos sociales. El presidente Petro “bota” además ideas y proyectos en muchas de sus intervenciones, como lo podría hacer un profesor universitario en clase, pero esa emanación efusiva de ideas y proyectos no se corresponde con su capacidad administrativa y gerencial o con su capacidad de armar equipos de gestión eficientes que lleven a la práctica algunos de esos proyectos. Pareciera que no hay prioridades en la política pública. ¿Qué va a quedar de sus propuestas de un tren interoceánico para conectar el Pacífico desde Bahía Cupica en el Chocó, con el Atlántico cerca a Turbo, que hizo decir de manera alborozada y un poco ingenua a uno de sus influencers “¡Qué gran estadista es Gustavo Petro!” Y ¿qué quedó de sus llamados a la reindustrialización del país en las acciones efectivas de gobierno? ¿O de algo más realizable aunque demandante, como el avance en el “catastro multipropósito” que con impulso, seguimiento y monitoreo hubiera podido desarrollarse mucho más como un gran aporte a la modernización del agro y de las finanzas territoriales?
Otro tema central es la corrupción en el gobierno Petro. Si bien no creo, como afirman los críticos de derecha, que este es el gobierno más corrupto de nuestra historia (recordemos el escándalo de la refinería de Cartagena Reficar, durante los gobiernos de Uribe Vélez y Juan Manuel Santos, con un detrimento patrimonial de 2.9 billones de pesos[21], el de Agro-Ingreso Seguro, bajo Uribe Vélez, los $70.000 millones de la conectividad rural desaparecidos bajo la gestión de la ministra Karen Abudinen en el gobierno de Duque, la impunidad de la corrupción de Odebrecht bajo Juan Manuel Santos), el escándalo de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y de Desastres UNGRD, no es un escándalo menor o el producto, como lo dijo el presidente Petro en su intervención reciente en Uribia el pasado 17 de febrero, de que “nos traicionó Olmedo [López]”[22]. La trama delictiva involucró además de Olmedo López, al presidente del Senado y de la Cámara, a la asesora para las regiones Sandra Ortiz y a los ministros Luis Fernando Velasco y Bonilla. Y a unos cuantos congresistas beneficiarios de los proyectos, a cambio del apoyo en el Congreso a las reformas del gobierno. El caso de la niñera Marelbys Mesa, acusada de un robo de dinero en la casa de su patrona, Laura Sarabia, mano derecha del presidente Petro, esta última acusada de llevar al polígrafo indebidamente a su empleada, que no era precisamente una funcionaria pública, se convirtió en una trama compleja que produjo el suicidio de un oficial de la Policía presuntamente involucrado en los hechos[23]. El gobierno Petro se portó como si no hubiera pasado nada grave y nombró solo unas semanas después a la Sarabia en otro alto cargo burocrático hasta fecha reciente cuando se ha posesionado del cargo de embajadora ante el Reino Unido. Estos episodios de corrupción han incidido en que muchas personas se desgajen del apoyo al gobierno del Pacto Histórico y al presidente Petro.
Otro asunto tiene que ver con la relación conflictiva y de mutua desconfianza del presidente con el empresariado. De un lado, no se puede acusar al gobierno Petro de que hubiera permitido que el país se fuera hacia el “castrochavismo”, confiscando y estatizando propiedades privadas, como vaticinaron los críticos de la derecha uribista. Los grandes empresarios y los grandes grupos económicos han mantenido sus jugosas ganancias si bien el gobierno de Petro ha frenado o puesto obstáculos a la inversión privada en varios grandes proyectos de infraestructura.
No obstante, la relación con los empresarios ha sido muy traumática y ha estado marcada por la hostilidad del discurso presidencial hacia ellos. Curiosamente, cuando el presidente, distanciándose un poco de su discurso confrontacional, llamó el 27 de septiembre de 2023 a un Acuerdo Nacional, los empresarios respondieron con muy buena voluntad. Juan Fernández, consejero Presidencial para Asuntos Económicos, con el apoyo de Laura Sarabia, convocó a los grandes “cacaos” o poderosos empresarios y logró reunirlos en Cartagena el 21 de noviembre. Allí estuvieron Luis Carlos Sarmiento Angulo, Alejandro Santodomingo del grupo Valorem, Carlos Enrique Cavelier, de Alquería, Carlos Julio Ardila, César Caicedo, de Colombina, y Harold Eder, de Manuelita, entre otros. Una semana después, el 27 de noviembre de 2023, el director de RTVC Hollman Morris invitó a los empresarios Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería y a Felipe Márquez, ex gerente de Coca Cola para Ecuador, Colombia y Venezuela, a un programa de la franja “Noches de Opinión” de Señal Colombia, justo para desarrollar el tema de la colaboración entre los empresarios y el gobierno del Pacto Histórico en las reformas sociales. Como puede verse de la conversación donde también participaron la política Clara López Obregón y el ya antes nombrado Juan Fernández, consejero Presidencial para Asuntos Económicos, la actitud del empresariado fue sumamente positiva[24]. Pero el presidente Petro, respondiendo más a su pulsión verbal polarizante ha terminado socavando sus propias ideas de acuerdo nacional, retornando muy rápidamente al discurso confrontacional de pobres contra ricos y a su retórica crítica y repetitiva de “la codicia”. Es claro que ningún proyecto serio y efectivo de reindustrialización va a funcionar sin el concurso del empresariado.
Otro frente de la política pública que está afectando la legitimidad del gobierno de Gustavo Petro es la grave situación del sistema de salud y en particular la crisis de la Nueva EPS, con más de 11 millones de afiliados. Diariamente distintos medios de comunicación relatan las inconformidades de miles de ciudadanos a lo largo y ancho del país, por las citas médicas otorgadas para tiempos exageradamente largos, las largas filas que tienen que hacer desde la madrugada para obtener las citas, los procedimientos médicos dilatados, o los medicamentos no entregados o negados. A pesar de la intervención estatal de esta EPS desde abril de 2024 por la Superintendencia Nacional de Salud, no se ha podido revertir esa cadena de pésima atención y negación a los ciudadanos de servicios médicos esenciales.
El ministro Guillermo Alfonso Jaramillo alega que las culpables de la crisis son las propias EPS por sus políticas de apropiación privada de los recursos girados por el Estado, para invertir en sus clínicas privadas o en integración vertical con otros negocios particulares y por negarles los pagos de las deudas por servicios médicos a los hospitales públicos. Pero si bien eso es cierto y hay cierta conciencia en la necesidad de acabar con la intermediación financiera de las EPS que desvían recursos públicos para usufructo privado, el problema es que a esos más de 11 millones de usuarios se les está violando el derecho a la salud todos los días porque el gobierno no logra encontrar una salida para darle solución efectiva al problema diario de la atención de los pacientes y el tratamiento oportuno de sus enfermedades. Las declaraciones recientes del presidente Petro de que se nombraron unos interventores incompetentes para las EPS hace más de un año (que él personalmente no nombró, sino que sus nombres fueron sugeridos por Laura Sarabia) y que tardíamente se dieron cuenta que esos funcionarios estaban favoreciendo intereses privados y tuvieron que removerlos de sus cargos, deja ver de nuevo la improvisación gubernamental en otro frente estratégico de política pública.
Las declaraciones a los medios del ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo de que el modelo para el sistema nacional de salud iba a ser el modelo de salud del magisterio liderado por el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio Fomag y la Fiduprevisora SA, justo en un momento en que se estaban presentando críticas muy fuertes por las deficiencias en la atención a las necesidades de salud de los maestros, evidenciaron también la falta de claridad del propio Ministerio de Salud sobre el rumbo de la reforma que se pretende implementar[25].
El ministro expresó, inaugurando el 1º. de mayo de 2024 el nuevo modelo de salud del magisterio construido entre el Fomag y la Fiduprevisora, que
“Queremos que sea el ejemplo de salud de lo que pretende el señor presidente Gustavo Petro, no solo para los maestros sino para toda Colombia. Aspiramos que se convierta en eso, estamos seguros de que con la calidad de maestros que tenemos y el trabajo de la Fiduprevisora podamos mostrar que, si se puede tener salud en un sistema como este”.[26]
Y en una entrevista con Caracol Radio, al preguntársele si el proyecto para el magisterio sería considerado como un piloto, el ministro anotó: “Es el ejemplo de salud que quiere el presidente no solo para los maestros, sino para toda Colombia. Aspiramos a que se convierta (en piloto)”.[27]
En los últimos meses el presidente Petro y el ministro Jaramillo hablan mucho de la inversión billonaria en un programa de salud preventiva llevado a cabo en diferentes departamentos y municipios y que están respondiendo a las necesidades “de la salud del pueblo” a través de esos programas de prevención y de atención a los hogares en distintas zonas de la geografía nacional. Pero ante el fracaso rotundo de la Nueva EPS y las graves situaciones de los pacientes, la única respuesta gubernamental es el discurso ya conocido de responsabilizar a las EPS de la crisis. En este otro frente “de la salud del pueblo” el gobierno se lava las manos como poder ejecutivo de su responsabilidad en la solución rápida de la crisis, mientras la gente se muere o se les complican las enfermedades por la ineficiencia de la entidad en la atención de los pacientes o por la no entrega de los medicamentos que requieren[28].
Otro asunto clave en que el presidente ha defeccionado y no ha estado a la altura de la responsabilidad que su cargo y su ejemplo conllevan es en cuanto al desarrollo de una ética de manejo de lo público, que recogiendo lo mejor de la meritocracia, fundamente unas claras reglas de juego y de evaluación de la gestión, en la administración y cuidado de los bienes públicos. El presidente ha fallado al referirse en varios de sus discursos y declaraciones a que no se requiere ser profesional para acceder a los cargos públicos en el servicio diplomático o en otras instancias del Estado. También al eliminar el requisito de manejo del inglés para los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Con tal discurso ramplonamente populista en una época donde paralelamente desde algunos segmentos de la sociedad y las instituciones se promueve un discurso del éxito fácil y modelos educativos individualistas de emprendedurismo centrados en esas modalidades del éxito rápido y sin esfuerzo, el presidente desvaloriza el papel del conocimiento especializado en la administración del Estado, favorece la conformación de un funcionariado potencialmente incompetente y rapaz, y un fortalecimiento del clientelismo, esta vez irónicamente, de procedencia izquierdista[29].
Tengo claro que el lado problemático de la meritocracia es que favorece el acceso al poder de personas altamente capacitadas y cualificadas a través de lo que podríamos llamar con Pierre Bourdieu, “capital educativo certificado” (diplomas y títulos de posgrado, doctorado y posdoctorado), que muchas veces son los hijos de los sectores privilegiados de las clases medias y altas que han crecido en medio no solo de cierta solvencia económica, sino también en muchas ocasiones, de un notable “capital cultural familiar”. Por eso el criterio meritocrático debe equilibrarse y complementarse con otro tipo de bagaje y conocimientos, derivado de la experiencia social y comunitaria y del conocimiento profesional práctico de las regiones y el territorio. Lo cual no implica prescindir del conocimiento disciplinar académico y universitario, mucho más si tenemos en cuenta que hoy varias comunidades indígenas tienen sus propias universidades y espacios institucionales de sistematización de conocimiento “propio” y “occidental”, como la Escuela de la Madre Tierra de Abadio Green en la Universidad de Antioquia o la Universidad Autónoma Indígena Intercultural UAIIN, en la ciudad de Popayán. Tienen ya muchos profesionales e incluso personas con titulaciones de maestría y doctorado, no solo egresados de sus universidades sino de varias universidades públicas y privadas. Adicionalmente, hay que tener en cuenta que las universidades públicas han jugado un papel muy importante en el acceso al conocimiento y a la cualificación de sectores pobres y marginados de la población colombiana, y allí también hay una reserva de conocimiento académico y experiencia social y profesional, con expectativas de ser vinculada a una construcción democrática de Estado y sociedad.
Por las razones anteriores, el discurso presidencial antimeritocrático y la promoción por el presidente de Julianas Guerreros y personajes similares con titulaciones dudosas o fraudulentas no es el mejor ejemplo para la promoción y dignificación de “los de abajo”, para fortalecer una gestión pública eficiente y para la modernización y democratización del Estado y de la sociedad.
En cuanto a las relaciones entre el Estado y el sector privado, el presidente Petro ha tendido a desvalorizar el aporte del sector privado en salud y en educación, favoreciendo una visión que parece apostarle al liderazgo y al monopolio del sector público-estatal.
En la salud, considero que siendo válidas las críticas a las EPS por el desvío de los recursos públicos hacia los intereses privados, habría que pensar qué se conserva y se potencia de estos 30 años de experiencia burocrática de las EPS en cuanto atención en salud y otras competencias acumuladas por estas entidades en esas décadas de manejo administrativo del sistema y de los pacientes. Y ver también qué funciones y qué alicientes económicos se les brindarían en el nuevo sistema. Deberían estudiarse también las experiencias de sistemas público-estatales de salud como el canadiense.
En cuanto a educación, me parece sano mantener unas competencias sanas y necesarias complementariedades entre el sector público y el privado. Si bien el sector privado en educación superior ha llegado a cobrar unas matrículas por semestre excesivas en sus costos y habría que pensar también en cómo democratizar y abaratar el costo de la matrícula universitaria privada (comparativamente con Argentina y Brasil, el valor monetario de los semestres es en Colombia demasiado alto y restrictivo del acceso de los sectores sociales menos pudientes). Colombia no es un país donde el modelo de educación superior pública sea cuantitativamente hegemónico, a diferencia de Brasil y Argentina, donde la universidad pública es la dominante. Algunas universidades privadas en Colombia han tenido importantes liderazgos en campos específicos del saber que no se pueden desconocer. La Universidad Externado de Colombia no solo formó buena parte de los magistrados de las altas Cortes desafortunadamente sacrificados en los luctuosos hechos del Palacio de Justicia en noviembre de 1985, sino que sigue siendo una instancia muy importante de formación jurídica para la conformación del aparato judicial. La Universidad Javeriana, al igual que otras universidades jesuitas en varios países de América Latina, ha tenido un liderazgo muy notable en temas de formación en comunicación social y periodismo, que, por ejemplo, en la Universidad Nacional de Colombia ha estado casi que totalmente ausente.
Habría que tener en cuenta también, que si se va a fortalecer el sector público-estatal en la salud o en la educación, tendríamos que promover una sólida formación ética y de cultura política democrática con los nuevos funcionarios que se vinculen al ejercicio de los nuevos cargos, del tipo de la formación en cultura ciudadana promovido por el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, que inculque valores de diligencia y compromiso en la atención a los usuarios y del cuidado de los bienes públicos como bienes comunes sagrados. Sin estas nuevas actitudes y valores y con el Estado y las prácticas y costumbres clientelistas actuales, la ampliación de los cargos burocráticos del Estado implica generar burocracias improductivas y potencialmente corruptas.
He tratado de llamar la atención sobre algunos de los problemas en el desempeño del gobierno del Pacto Histórico y del presidente Petro. No son los únicos temas problemáticos. Hay otros que simplemente menciono que requieren debates y discusiones de fondo: el pésimo manejo administrativo por parte de la vicepresidenta y ministra Francia Márquez, pero también por parte del propio gobierno, del Ministerio de la Igualdad; las dificultades, incapacidades y descoordinaciones institucionales para reducir sustancialmente los asesinatos de líderes sociales y reincorporados de las Farc y la consecuente devaluación de la consigna gubernamental “Colombia Potencia Mundial de la Vida”; la crisis financiera del Instituto Colombiano de Estudios Técnicos en el Exterior ICETEX y la afectación a colombianos y colombianas con proyectos de estudio fuera del país, que tuvieron que suspender o cancelar sus viajes, sus proyectos y sus sueños; y un último asunto absolutamente impresentable, el nombramiento incomprensible del pastor Alfredo Saade como director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República DAPRE y sus declaraciones públicas de adhesión al modelo de orden y justicia de Nayib Bukele en El Salvador, incluida la sugerencia al presidente Petro de adoptar ese modelo y gobernar a Colombia por 20 años seguidos. Y después, como para que el lector se vaya para atrás en un ploff como los de Condorito, ¡el presidente Petro postula al pastor Alfredo Saade como embajador ante el Brasil de Lula!
Conclusiones
La verdad informativa, saber qué pasa efectivamente en la sociedad y en la política hoy en Colombia está en riesgo. Tal situación ocurre por la desinformación en las redes sociales; por la intolerancia político-ideológica en medio de la polarización; por la toma de partido de los periodistas, ellos también polarizados; por un inadecuado manejo de las emociones en política; por el discurso anti-Petro de los medios corporativos, por el discurso polarizante y confrontacional del presidente Petro dentro de una matriz populista tardo-moderna; por la imposibilidad en la esfera pública de un medio o espacio de confluencia y entrecruce de las diversas interpretaciones de la realidad; y porque la comunicación público-estatal que intenta contar los logros que el sistema corporativo silencia, también amplifica al mismo tiempo, la matriz populista del discurso presidencial y la actitud confrontacional con la oposición del presidente Petro, sin cuestionarlas ni problematizarlas.
La responsabilidad del medio público en el cubrimiento de las acciones del gobierno es la de ser justos y producir una información veraz, pero también ser críticos y vigilantes del mismo y garantes del ordenamiento democrático.
Las culturas políticas, sus mitos, héroes y narrativas deben tematizarse y ser debatidas con respeto, pero con franqueza en medios y espacios de opinión. Actualmente no se abordan críticamente porque no hay espacios de opinión de calidad que confronten esas diferencias en la percepción del país y de su historia pasada y reciente.
La superación de las intolerancias y la construcción de un tono argumentativo y tolerante en la discusión pública en la casa, la plaza y las redes sociales, es vital para recomponer el rumbo. Un país polarizado jamás va a construir objetivos compartidos.
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[1] Para una visión del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 y del proceso de renegociación de los acuerdos de La Habana, ver: Rodríguez, Pico, Clara Rocío (Editora académica) (2020). Ganó el No, perdió Colombia. La refrendación de la paz cuatro años después, Instituto de estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI.
[2] Una revisión crítica del cubrimiento del gobierno Petro por las radios informativas de la mañana, puede verse en Mejía, Oscar, “Radionoticieros en Colombia: Voces de una cultura política súbdito-parroquial, antidemocrática y autoritaria”, en revista “Desde Abajo”, septiembre 20–Octubre 20 de 2024.
[3] El crecimiento del PIB para el año completo de 2025 fue de 2.6% de acuerdo con el DANE. Ver: https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/cuentas-nacionales/cuentas-nacionales-trimestrales/pib-informacion-tecnica
[4] Cifras tomadas de Ávila, Ariel, Así gobierna Gustavo Petro. Entre la ruptura, los escándalos y la esperanza, Aguilar, Penguin Random House, Bogotá, 2025, pp.154-168. Ver también Boletín de Indicadores Económicos del Banco de la República: https://www.banrep.gov.co/economia/pli/bie.pdf
Para una visión crítica de la actual situación de la economía colombiana y del alto déficit fiscal ubicado en el 7% del PIB, ver: Montenegro, Armando, “La herencia fiscal”, El Espectador, sábado 21 y domingo 22 de febrero de 2026, p. 55
[5] Mucho de este imaginario político de la derecha uribista, ligado a fuertes expresiones de odio a Gustavo Petro y a la izquierda política puede verse en las fotografías de las pancartas de la movilización de las fuerzas políticas de la derecha y de las reservas militares y policiales contra el presidente Petro y su gobierno, el 21 de abril de 2024. Ver: López de la Roche, Fabio, “La marcha del 21 de abril de 2024 o lo que nos espera en 2026 si el gobierno del Pacto Histórico no recompone el rumbo. Ensayo fotográfico”, en revista Sur, 29 de abril de 2004: https://www.sur.org.co/la-marcha-del-21-de-abril-de-2024-o-lo-que-nos-espera-en-2026-si-el-gobierno-del-pacto-historico-no-recompone-el-rumbo-ensayo-fotografico/
[6] Ver: Osorio, Camila, “La violencia digital contra las periodistas colombianas crece tras llamarlas Petro “muñecas de la mafia”. El presidente logró que la expresión se volviera la más popular para insultar a todo tipo de reporteras, en El País, 20 de noviembre de 2024. En: https://elpais.com/america-colombia/2024-11-21/la-violencia-digital-contra-las-periodistas-colombianas-crece-tras-llamarlas-petro-munecas-de-la-mafia.html. Ver también SWI swissinfo.ch: “La pelea de Petro contra la prensa colombiana alcanza a las mujeres periodistas”, en: https://www.swissinfo.ch/spa/la-pelea-de-petro-contra-la-prensa-colombiana-alcanza-a-las-mujeres-periodistas/87549261
[7] Ya desde 2019, el grupo Gilinski había adquirido el 50% de las acciones de la revista. Ver: Mariño Espinosa, Lilian, “El Grupo Gilinski compró 50% de la participación accionaria de Semana”, La República, miércoles 30 de enero de 2019. En: https://www.larepublica.co/empresas/el-grupo-gilinski-compro-50-de-la-revista-semana-2822114 Consultado el 16 de febrero de 2026.
[8] Si bien hubo presencia de sectores extremistas en las “primeras líneas”, ellos no constituyeron el grueso de los jóvenes que apoyaron el Paro Cívico de abril de 2021 y las protestas contra la brutalidad policial y la negación del derecho a la protesta por parte del gobierno de Iván Duque. Los abusos y las arbitrariedades de algunos sectores de la protesta social están descrito en los documentos de la ONU Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH que cito a continuación.
[9] Ver: Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, “Observaciones y recomendaciones de la visita de trabajo de la CIDH a Colombia realizada del 8 al 10 de junio de 2021”. En este documento se lee que en respuesta a su informe, desde el Sistema Nacional de Información de Derechos Humanos, desde el cual se hace un seguimiento de toda la situación relacionada con derechos humanos, respondieron que “al 24 de junio se registraban 54 personas fallecidas” (p.8). Allí también se puede leer que de acuerdo con la información ofrecida por la organización de la sociedad civil “Temblores”, en su registro se encuentran 73 personas fallecidas en el marco de las protestas, de las cuales 44 estarían presuntamente relacionadas con el accionar de la Fuerza Pública y 29 están en proceso de verificación” (p.8). Ver también: Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, “El Paro Nacional 2021: Lecciones aprendidas para el ejercicio del derecho de reunión pacífica en Colombia”, Bogotá, diciembre de 2021. En:https://www.hchr.org.co/wp/wp-content/uploads/2022/05/211214-Colombia_Documento-lecciones-aprendidas-y-observaciones-Paro-Nacional-2021.pdf En este documento puede leerse en la p. 3, que “la Oficina recibió información sobre alegaciones de muertes de 63 personas en el contexto de las protestas. Del total de alegaciones, la Oficina verificó 46 casos, 4 casos se encuentran aún en proceso de verificación y en 13 casos la Oficina consideró que no había información concluyente para determinar si las muertes tuvieron lugar en el contexto de las protestas”.
[10] Yo mismo seguí los hechos de Siloé y los de Popayán a través de transmisiones en directo por Facebook Live.
[11] Véase Silva, Juan Esteban, “EE.UU. condenó atentado contra Miguel Uribe: esto dijo Marco Rubio”, en: https://www.wradio.com.co/2025/06/08/marco-rubio-condeno-atentado-contra-senador-colombiano-miguel-uribe-turbay/, junio 7 de 2025. Consultado el lunes 16 de febrero de 2026, 11:25 AM.
[12] El tweet del Secretario de Estado norteamericano, representante de la derecha política que acompaña a Donald Trump, tenía una clara intención política de golpear al presidente Petro por sus posturas críticas frente al presidente Trump y seguramente expresa también el cabildeo adelantado por sectores de la derecha colombiana llevando quejas y acusaciones contra el presidente Petro a los congresistas republicanos.
[13] Un testimonio cinematográfico invaluable, sobre la obra social del peronismo, no obstante el tono laudatorio del discurso del director y la perspectiva rosa de la animación, es el documental de Leonardo Favio “Perón, sinfonía del sentimiento”, que se puede encontrar en segmentos que suman más de cinco horas, en YouTube. En Colombia se conoce muy poco la obra cinematográfica del realizador argentino.
Para ver los logros de las políticas sociales bajo los años del peronismo en Argentina (1943-1955), es útil ver el documental de Leonardo Favio “Perón, sinfonía del sentimiento”. Aunque es una presentación parcializada y militante del gobierno peronista, con una animación bastante romántica y rosa, el material documental cinematográfico de casi seis horas, disponible en YouTube, es muy valioso para comprender las dimensiones sociales y simbólicas del populismo argentino. En Colombia solo conocemos al Leonardo Favio cantante y muy poco al realizador y creador de una importante filmografía de motivos y personajes nacionales y populares: “Juan Moreira”, “Crónicas de un niño solo”; “Gatica El Mono”, “Nazareno Cruz y el lobo”, entre otras.
[14] Véase López de la Roche, Fabio. Las ficciones del poder. Patriotismo, medios de comunicación y reorientación afectiva de los colombianos bajo Uribe Vélez (2002-2010), IEPRI-Penguin Random House, Bogotá, 2014.
[15] Sobre los grandes escándalos ocurridos bajo el gobierno Uribe ver el Capítulo 4 “Agonía y deceso del gobierno de la seguridad democrática entre 2008 y 2010: cansancio con la pugnacidad, tensiones con el poder judicial y destape de la corrupción y de nuevos delitos y abusos”, en López de la Roche, Fabio. Las ficciones del poder…
[16] No quiero sugerir al hacer la comparación entre las dos polarizaciones, que la de Uribe, por tener un mayor respaldo ciudadano fuera deseable. Mucho menos con las altas dosis de estigmatización de los opositores y críticos que ella implicó con riesgo para sus vidas en virtud del peso y el fuerte sentido performativo (capacidad de dar forma y de incidir en la opinión pública) de la palabra presidencial de Uribe Vélez, visto por muchos de sus seguidores como un Mesías, un Salvador del país frente a la violencia guerrillera de las Farc. Quisiera también anotar que, a la luz de las revelaciones de la investigación judicial y de las ciencias sociales sobre el paramilitarismo, las relaciones de éste con sus aliados en el congreso (“parapolítica”), el despojo de las tierras campesinas por los paramilitares, el desplazamiento de millones de campesinos por las avanzadas paramilitares, así como las ejecuciones extrajudiciales de más de 6.000 jóvenes marginados para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate, varios de estos hechos ocurridos durante los gobiernos de Uribe Vélez, la “seguridad democrática” difícilmente puede invocarse hoy como un modelo deseable y democrático de política de seguridad.
[17] No es una ausencia solamente en el caso colombiano. Para el caso de la izquierda chilena, puede verse la película “Nó” de Pablo Larraín, sobre el manejo, los problemas y los replanteamientos de la comunicación por parte de la izquierda en la coyuntura del plebiscito convocado por Pinochet para perpetuarse en el poder.
[18] En entrevista de María Jimena Duzán al gerente de RTVC Hollman Morris, el funcionario argumenta que el presupuesto de RTVC es de 400 mil millones de pesos, que tienen más de 1.500 contratistas, 20 emisoras de paz y 78 frecuencias de radio a nivel nacional, datos ante los cuales se pregunta: “¿Para que no se escuche? ¿Para que no tenga incidencia en la agenda de país?”, Ver: Podcast “A Fondo”, de María Jimena Duzán, 2 de abril de 2025, consultable en: Hollman Morris responde a las críticas sobre su manejo de RTVC, en: https://www.youtube.com/watch?v=OEeAr1zcGU0
[19] Ver la propia nota informativa de RTVC Noticias: “RTVC Noticias gana premio a noticiero favorito del público en los India Catalina” | RTVC Noticias, 5 de abril de 2025, Emisión de las 7:00 PM, Consultable en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=ZRuSDRr0Ibc
[20] Para mi crítica a la comunicación presidencial de Gustavo Petro, en su primer año de gobierno, ver los apartados “La comunicación presidencial de Gustavo Petro” (pp. 6-7); “El manejo emocional del Twitter y las declaraciones apresuradas del presidente Petro” (pp.7-8); “Mayo de 2023 ha sido uno de los meses en que más desaciertos comunicacionales ha mostrado el presidente en su manejo del Twitter” (pp.8-9); y “Las tensiones con los medios y el periodismo por las recurrentes críticas generalizantes del presidente” (9-20); en López de la Roche, Fabio, “La comunicación presidencial de Gustavo Petro: antecedentes, riesgos y desafíos”, en revista Sur, junio 5 de 2023. Consultar en: https://www.sur.org.co/la-comunicacion-presidencial-de-gustavo-petro-antecedentes-riesgos-y-desafios/ Para la crítica al tema de las alocuciones presidenciales, ver también López de la Roche, F. “La comunicación del presidente Petro o el descuido de las convenciones y las formas”, revista Razón Pública, Abril 20 de 2025. Consultable en: https://razonpublica.com/la-comunicacion-del-presidente-petro-descuido-las-convenciones-las-formas/
21] Redacción Judicial El Tiempo, “¿De qué se trata el escándalo de Reficar, que reventó hace cinco años?”, 21 de septiembre de 2021, en: https://www.eltiempo.com/justicia/servicios/reficar-historia-implicados-y-sanciones-5-anos-despues-619889
[22] Anotaciones personales en mi libreta de campo frente al televisor, de la emisión central de RTVC de las 7:00 PM del 17 de febrero de 2026. El presidente Petro suele referirse a los actos de corrupción en su gobierno como si fueran saboteos externos a la acción gubernamental de parte de sus enemigos, como si los actores de esos actos de corrupción fueran infiltrados o enemigos del gobierno y no personas nombradas por el propio círculo de funcionarios de confianza del presidente. Aunque hay que reconocer que en su momento aceptó públicamente haberse equivocado en el nombramiento de Olmedo López en la UNGRD.
[23] Otra empleada de Laura Sarabia también resultó involucrada en la investigación por interceptaciones telefónicas ilegales: Juan David Laverde Palma y María José Medellín Cano, “El calvario de Fabiola Perea, la exempleada de Laura Sarabia que lucha por su honra”, en El Espectador, sábado 21 y domingo 22 de febrero, p.14
[24] “Gran Acuerdo Nacional: ¿Por qué llevar a cabo gran acuerdo para hacer reformas sociales necesarias, 27 de noviembre de 2023 En: https://www.youtube.com/results?search_query=Gran+Acuerdo+Nacional%3A+%C2%BFPor+qu%C3%A9+llevar+a+cabo+gran+acuerdo+para+hacer+reformas+sociales+necesarias%3F
25] Año y medio después del inicio del nuevo modelo de salud del Magisterio que se habría inaugurado a partir del 1º. de mayo de 2024, se van a evidenciar nuevas deficiencias en el sistema. Ver “Por fracaso del ‘modelo piloto’ de Salud del magisterio, la Procuraduría General de la Nación PGN formula cargos al ministro Guillermo Alfonso Jaramillo”, en revista metro.co, 17 de diciembre de 2025; consultable en: https://revistametro.co/2025/12/por-fracaso-del-modelo-piloto-de-salud-del-magisterio-la-pgn-formula-cargos-al-ministro-guillermo-alfonso-jaramillo/
26] Al mes de esas declaraciones, el Ministro se retractaría de las mismas: “MinSalud se retracta: modelo para los docentes no tiene que ver con la reforma a la salud”, Valora Analitik, 27 de mayo de 2024, en: https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/minsalud-retracta-modelo-docentes-reforma-022000604.html, consultado 20 de febrero 2026, 11:06 PM
[27] Ibidem
[28] Además de la información que escucho y veo diariamente en los medios sobre la gravísima crisis de atención de los pacientes de la Nueva EPS, la conozco de primera mano por la situación de una familiar cercana, afiliada a dicha empresa de salud que ha sido mal atendida por la entidad en una ciudad del Eje Cafetero; también por la situación de un hermano en una ciudad del suroccidente, donde hemos tenido que presentar, ante varias dilaciones e incumplimientos, una acción de tutela de su derecho a una cirugía absolutamente imprescindible para su bienestar y posteriormente un reclamo por incumplimiento de la tutela.
[29] Sobre estas declaraciones, actitudes y prácticas del presidente Petro que desvalorizan el papel del conocimiento como criterio para la contratación de los funcionarios, véase: López, Laura Juliana, “El “desprecio” de Petro por el conocimiento: otros 10 escándalos del Gobierno”, en El Colombiano, 23 de enero de 2026. Consultable en https://www.elcolombiano.com/colombia/el-desprecio-de-petro-por-el-conocimiento-otros-10-escandalos-del-gobierno-HP32799806
Fabio López de la Roche
Foto tomada de: RTVC

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